Lectura 5:00 min
La trampa de las bardas
Galones de pintura morada y naranja debe haber gastado el personal de la Dirección de Desarrollo Social de la delegación Álvaro Obregón que pintó -la semana pasada- la veintena de bardas que pueden verse a lo largo de las principales vialidades de esa demarcación, en las que aparece el nombre, con letras enormes, del titular de esa dependencia, Jorge Zepeda Cruz.
¿Qué es lo que promociona el funcionario perredista? Nada, salvo un listado de consejos para separar la basura -en letras pequeñas- y las direcciones de su correo electrónico, su página en Facebook y su cuenta de Twitter.
Zepeda Cruz supera -en cuanto a bardas se refiere- a los asambleístas Leonel Luna (PRD) y Mariana Gómez del Campo (PAN), quienes tendrían el pretexto de ofrecer servicios de gestoría y atención ciudadana para los habitantes de aquella delegación, gobernada por Eduardo Santillán, quien para la promoción de sus programas sociales se apoya en la imagen de Juan Francisco El matador Palencia y otros jugadores de Pumas de la UNAM.
El director de Desarrollo Social de la Álvaro Obregón compite -en términos de impudicia mercadológica- con el empresario Xavier González Zirión, heredero de los fundadores de las Farmacias El Fénix, quien agazapado en www.alguienteniaquedecirlo.mx, un movimiento ciudadano que exacerba un sentimiento contra el gobierno perredista de la ciudad de México para colarse dentro de la (no tan próxima) definición del candidato del PRI a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal (GDF).
Pero no sólo funcionarios delegacionales o políticos bisoños son los que actualmente promocionan su imagen. Allí están los espectaculares de los senadores Carlos Navarrete y René Arce -quienes se escudan en la ley so pretexto de haber rendido su informe de labores- y los secretarios Alejandro Rojas Díaz Durán, de Turismo; Benito Mirón Lince, del Trabajo, y Laura Velázquez, de Desarrollo Económico.
Ellos serán los protagonistas de la denuncia que hoy interponga la diputada federal panista Gabriela Cuevas Barron ante el Instituto Electoral del DF. Y es que, a su juicio, los integrantes del gabinete de Marcelo Ebrard violan la legislación al promover su nombre e imagen a través de espectaculares, bardas y mantas colocadas por toda la ciudad. Y también estarían incurriendo en actos anticipados de campaña.
Una moda de la cual es precursor el secretario de Educación, Mario Delgado.
Según Cuevas Barron, presidenta de la Comisión del DF en San Lázaro, actualmente hay más de 60 anuncios espectaculares de este tipo en vialidades primarias. Y no espera que haya una sanción por parte de la Contraloría del GDF para los funcionarios, pues Ebrard no predica con el ejemplo de la mesura, sino todo lo contrario, como se ve en la última portada de la revista Quién (por cierto el número más vendido en la historia de la publicación).
Cuevas Barron va en denuncia dura y directa contra priístas y perredistas, pero ¿por qué no incluye dentro de estos señalamientos a sus compañeros de partido?
Están, por ejemplo, las bardas tramposas que afuera de la delegación Cuajimalpa promocionan al titular de esa demarcación, Carlos Orvañanos, a través de una fundación que lleva el nombre de su hermano Raúl. Pintas, por cierto, que sustituyeron anuncios del PAN DF. O las de la diputada federal Kenia López o del asambleísta Fernando Rodríguez Doval, quien ofrece a los vecinos de la delegación Benito Juárez sus amables servicios para lograr reducciones en los cobros del Predial y el agua. Allí está, también, el despliegue propagandístico de la líder de los asambleístas del PAN, Mariana Gómez del Campo, quien desde su mega-informe/destape de finales del año pasado no ha frenado su promoción...
Priístas, panistas, perredistas e independientes, como el exjefe de la policía capitalina, Joel Ortega. Todos, interesados en obtener candidaturas el próximo año, haciendo inversiones millonarias en propaganda sin que nadie sepa el origen de los dineros. Y sin que el IEDF ni las directivas de los partidos tomen cartas en el asunto.
EFECTOS SECUNDARIOS
DOBLE VÍA. El IEDF enfrenta otros retos. Allí están los señalamientos contra Miriam Rodríguez Armenta, asesora del consejero presidente Gustavo Anzaldo Hernández, y contra Julio César Nicholson Fuentes, director de Archivo, Logística y Documentación en ese órgano autónomo, por sus innegables ligas con la presidenta de la Comisión de Gobierno de la ALDF, Alejandra Barrales. Esos vínculos se construyeron en el Tribunal Electoral del DF, donde Anzaldo Hernández fue Secretario Técnico entre 1999 y el 2006, y tuvo en su staff a Nicholson Fuentes (casado con Barrales), Alejandro Cárdenas Camacho (ahora jurídico de la ALDF), José Alfredo Martínez Ortega, su actual secretario particular, y Mauricio Rodríguez Alonso, exdirector de relaciones públicas del TEDF y ahora coordinador de asesores de Barrales, cuya esposa, Miriam Rodríguez, cumple funciones similares en el IEDF.
FRACASO. Con bombo y platillo el GDF lanzó, a principios del 2011, el Instituto de Atención y Prevención de las Adicciones. Ocho meses y 400 millones de pesos después, el programa general que preparó su titular, Marcela López Cabrera, simplemente no rinde resultados.