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Opinión

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La técnica de hacerse pato

En el foro Fin de la Parálisis, convocado por The Economist, estuvo presente el presidente Felipe Calderón, quien habló sobre economía, salud, empleo, educación y seguridad.

Relajado y con franqueza, abordó los temas citados con un optimismo contagioso. Y digo contagioso porque los datos mencionados por el presidente Calderón en dicho foro transmiten, a cualquier mexicano que quiera el bienestar de nuestro país, un sentimiento de confianza en su gobierno. Vean si no: Existe un aumento en cobertura de seguridad social, de 60 millones de mexicanos que estaban amparados por el sistema de salud al empezar el actual sexenio, hay ahora, 90 millones de asegurados. Esta cifra permite anunciar que al terminar la actual administración habrá cobertura universal en este rubro. También hay un incremento en la cobertura educativa, particularmente en universidades, de 24 a 30% a pesar del aumento de la población en edad escolar universitaria.

Tenemos una gran solidez financiera. Estamos en plena senda de recuperación -afirmó el Presidente. El crecimiento de México en el segundo trimestre de este año fue de 7.6%, una de las mayores tasas del continente.

En lo que va del año se han creado, según las cuotas obrero-patronales registradas en el Seguro Social, 721,000 empleos netos.

Exultante, el Ejecutivo, anunció la colocación, por parte de la Secretaria de Hacienda, de 1,000 millones de dólares a 100 años, la mejor colocación de deuda a ese plazo. Esto significa -y habrá que reconocer que es una luz de esperanza- que los mercados apuestan a que nuestro país llegará -sin saber en qué estado, pero llegará- al Tricentenario de la Independencia. (Al Bicentenario de la Revolución quien sabe por qué, probablemente para entonces no habrá vestigios de la existencia de ésta).

Por cierto, para introducir el tema de la colocación de la deuda centenaria, Felipe Calderón dijo: Les doy una primicia, que seguramente ya saben (sic).

En cuanto a la seguridad repitió lo que ya parece una cantaleta -palabra que él utilizó para referirse a las quejas ciudadanas sobre las violaciones a los derechos humanos por parte de miembros del Ejército-: Que si la premisa mayor y elemental de que el gobierno combate a los criminales está en discusión me lo digan con toda apertura –al fin que no los voy a escuchar, le faltó agregar-. ( ) Porque si hay quien dice que lo que estuvo mal es que el gobierno combatiera a los criminales -nadie ha dicho eso, lo que se ha refutado es el método y la estrategia; se le ha hecho ver la existencia de traidores infiltrados en los mandos policiacos y, sobre todo, se le ha reprochado el no pegarles, a los criminales, donde más les duele: en lo económico-, cuando, precisamente -continuó el preciso-, lo que estuvo mal en México es que no se les tocó, por miedo, por comodidad y por esa técnica maravillosa de hacerse pato .

En lo particular, me encantó que el Mandatario usara esa frase del lenguaje coloquial. Hacerse pato –según el Repertorio de voces populares en México de Miguel Velasco Valdés- significa: disimular, fingir, ser astuto, ocultar las intenciones, estar a la expectativa.

Pero de lo expresado por Felipe Calderón en el foro Fin de la Parálisis me quedo con los datos alentadores que no son pocos: México ha salido de la crisis económica y está en franca recuperación. El crecimiento de 7.6% en el segundo trimestre del año es el más alto desde el 96 o el 97. La generación de empleos durante lo que va del 2010 es la más prominente de la década.

Tenemos las reservas internacionales más altas de nuestra historia: 108 millones de dólares, más del doble de la deuda externa del sector público.

Las exportaciones han sido muy positivas, sobre todo las de la industria automotriz que han tenido tasas de crecimiento superiores a 60% en este año. México ocupa el séptimo lugar en competitividad manufacturera por arriba de países como Alemania, Canadá, Singapur y Polonia. Pasamos del lugar 19 al número 8 en Confianza de Inversión Extranjera Directa.

Total que vivimos en Jauja y no queremos reconocerlo porque nos gusta hacernos patos.

Este textoservidor, ciudadano de a pie, leyó completa la versión estenográfica de lo expresado por el Primer Mandatario en el foro precitado, conforme leía pensaba con la mala leche que lo caracteriza: O Calderón se equivocó de datos o yo estoy equivocado de país. Pero deseo ser positivo y desde el fondo de mi corazón quiero creer que las cifras expuestas por el Ejecutivo son reales y no están maquilladas. Ojalá los encargados de dárselas –las cifras- al Presidente no se hayan hecho aves palmípedas de pico ancho proclives a andar en el agua.

Palmípedos sacados al balcón

Hacerse pato es el deporte nacional por excelencia. A continuación, glosaré dos ejemplos que ponen de manifiesto esta tradicional costumbre mexicana.

En reciente columna, reseñé que el licenciado Heraclio Bonilla se presentó en el programa de Carmen Aristegui para comentar sobre una demanda que interpuso en contra del que fuera su cliente Luis Echeverría y sus hijas María Esther y María del Carmen. El demandante exigía el pago de 10 millones de pesos por sus servicios como abogado del expresidente en cuyo sexenio se exaltara el nacionalismo en todas sus formas, inclusive en la comida. (Como un ejemplo de esto les diré que tuve la oportunidad de asistir a un desayuno que el denominado LEA –por su sigla- brindó a la familia artística en Los Pinos. A los comensales nos ofrecieron un plato con tres tamales uno verde, otro blanco y otro rojo –en ese orden- el blanco era de águila).

La cuestión es que el mencionado Bonilla aprovechó el programa radiofónico de Carmen para señalar la inmensa fortuna acumulada por Echeverría que ahora administran sus hijas. Contó de las muchísimas propiedades – no alcanzaría el programa para describirlas todas , dijo- y con eso abrió una rendija sobre posibles actos de corrupción del hombre que hizo de la guayabera prenda obligatoria en los políticos de la época.

La mañana de ayer al saber que el litigante había zanjado el pleito –por 4 millones pesos- con la familia Echeverría y retirado la demanda, la periodista lo contactó para que ampliara la información. Don Heraclio se limitó a decir: Cuando suena la campana en el ring, los peleadores se bajan y se acabó .

Resultó inútil que la periodista hiciera hincapié sobre las propiedades de la familia otrora demandada y la corrupción que éstas implican. El litigante sólo expresó que de ese asunto no hablaría. Con lo cual el auditorio quedó con la impresión de que Bonilla chamaqueó a Carmen, la utilizó para chantajear a Echeverría e hijas y una vez logrado su propósito se hizo pato.

A raíz del violento atentado perpetrado en la plaza principal de Guadalupe, Nuevo León, donde hubo 14 heridos, el procurador de justicia de dicho estado, Alejandro Graza, se hizo pato al declarar, sin análisis previo alguno, que la intención de quienes lanzaron cuatro granadas en dicha plaza no era la de lastimar a nadie sino la de ganar espacios en los medios para desprestigiar los logros del gobierno. Sin rubor alguno le dijo a Denise Maerker: Es de conocimiento común que las granadas al momento de quitarles la espoleta no explotan inmediatamente . Ah chingao, ¿de conocimiento común? Yo no lo sabía y eso que hice el Servicio Militar. El procurador palmípedo remató su comentario: La granada no fue aventada donde estaba la gente, las gentes se fueron acercando adonde estaba el artefacto . Ya lo dice la sura norteña: Si la granada no viene a mí, yo voy a la granada.

Oí por ahí

A propósito de pum. ¿Cuál es la pata que pone los huevos morados? La pata de Evo Morales.

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