Sobre el Paquete Económico 2020, se han señalado dos supuestos del marco macroeconómico como muy optimistas y sobreestimados: el crecimiento del PIB de 2% y la plataforma promedio de producción petrolera de 1,951 mbd. Son dos variables cruciales para la estimación de los ingresos tributarios y los petroleros. A su vez, de ello depende la capacidad para cumplir con la meta del superávit primario (SP) de 0.7% del PIB (esa definición es el balance económico menos el costo financiero que paga el gobierno). Dicho objetivo es el ancla de las finanzas públicas y representa la medición más objetiva sobre el desempeño fiscal gubernamental.

En el documento Criterios Generales de Política Económica 2020, se incluye en la página 127 una descripción de la sensibilidad sobre ingresos y gastos de modificaciones en supuestos clave y que impactan en esa cuantía al SP: (1) si el crecimiento del PIB es medio punto porcentual menor (o sea 1.5%), los ingresos tributarios disminuyen 0.07% del PIB; (2) por cada dólar de mayor o menor precio del petróleo, el impacto es 0.05% del PIB; (3) por cada 10 centavos de apreciación o depreciación del tipo de cambio, el efecto es 0.01% del PIB; (4) por 100 mbd menos de producción petrolera, los ingresos se reducen 0.12% del PIB, y (5) cada aumento de 100 puntos base en la tasa de interés incrementa el gasto en 0.07% del PIB. Es importante señalar que las sensibilidades anteriores denotan desviaciones individuales de la variable en cuestión y no cambios simultáneos. Es encomiable que se haya incluido este análisis. No obstante, al no ofrecer detalles de los cálculos (las “tripas” en la terminología de datos), resulta difícil emitir un juicio concluyente. Pero, por ejemplo, un impacto de sólo 0.07% (17,300 millones de pesos) si el crecimiento se reduce de 2 a 1.5% parecería una clara subestimación.

La organización México Evalúa calculó que esa reducción más bien sería del orden de 0.5% del PIB (135,000 millones de pesos), pero tampoco da a conocer las tripas de los cálculos. Si suponemos un punto medio entre esas estimaciones, veríamos un efecto de disminución del SP a 0.4% del PIB. Por otro lado, es más realista suponer una producción petrolera promedio de 1,850 mbd en vez de 1,951 mbd, lo que tendría un efecto negativo de 0.12% del PIB. Con esa combinación, el SP podría rondar entre 0.28 y 0.3% del PIB. No es una estimación dura, pero sí indicativa de la dificultad para cumplir con la meta del SP de 0.7 por ciento. La contraparte del ajuste recaería sobre recortes de gasto, que ya de por sí está muy limitado. Así, el manejo presupuestal en el 2020 será muy delicado y riesgoso con poco margen de maniobra para acomodar desviaciones. De darse esa cifra reducida del SP, mucho dependerá de convencer a las calificadoras de justificaciones exógenas de ese incumplimiento de la meta.