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Opinión

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La reapropiación petrolera

Se tardaron décadas, pero finalmente los intereses privados tienen de nuevo entrada al petróleo mexicano. La reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, aprobada por el Congreso de la Unión y por los congresos de los estados en diciembre pasado, abre la puerta para que las empresas petroleras extranjeras que salieron del país en 1938, puedan regresar a invertir en la explotación de los hidrocarburos mexicanos.

Al pueblo mexicano le costó muertos, amenazas de invasión, recursos jurídicos, indemnizaciones y un largo proceso de 70 años recuperar los recursos petroleros que los gobiernos mexicanos del siglo XIX pusieron en manos privadas extranjeras.

En 1869 los estadounidenses Samuel Fairburn y George Dickson instalaron la primera refinería en Veracruz, terminada en 1886 y que llevo por nombre "El Águila". En 1887 el gobierno de Porfirio Díaz autorizó a la Waters Pierce Oil, subsidiaria de la Standard Oil, la construcción de una pequeña refinería en Tampico, Tamaulipas que importaba petróleo de Estados Unidos para satisfacer la demanda de combustible de los ferrocarriles. Una década después esta misma compañía construyó la refinería en Árbol Grande, en la desembocadura del río Pánuco y la Ciudad de Tampico, para procesar petróleo crudo importado de los Estados Unidos.

Las petroleras extranjeras apenas pagaban regalías. Tras la primera fase de la revolución mexicana, el presidente Francisco I. Madero impuso por vez primera el pago de 20 centavos por tonelada de crudo. Y ni eso querían pagar las petroleras privadas.

Tras el fin de la revolución, los gobiernos mexicanos, desde Carranza hasta Plutarco Elías Calles, intentaron sin éxito hacer cumplir el artículo 27 constitucional que declaraba como propiedad de la Nación, las riquezas del subsuelo. La Constitución de 1917 siempre fue incómoda para las compañías extranjeras y para los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Según los historiadores, Lázaro Cárdenas no tenía en mente, al llegar al cargo, la expropiación petrolera. Ésta fue el resultado de un largo conflicto obrero-patronal en dicha industria al negarse las petroleras a cumplir con laudos laborales y con resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Es en ese contexto de antagonismo social, marcado por la recuperación de los bienes comunes del pueblo mexicano, que Cárdenas anunció la expropiación petrolera el 18 de marzo de 1938 en contra de las siguientes compañías: Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, S.A., Compañía Naviera de San Cristóbal, S.A., Compañía Naviera San Ricardo, S.A., Huasteca Petroleum Company, Sinclair Pierce Oil Company, Mexican Sinclair Petroleum Corporation, Stanford y Compañía, S. en C. Penn Mex Fuel Company, Richmond Petroleum Company de México, California Standard Oil Company of México, Compañía Petrolera el Agwi, S.A., Compañía de Gas y Combustible Imperio, Consolidated Oil Company of México, Compañía Mexicana de Vapores San Antonio, S.A., Sabalo Transportation Company, Clarita, S.A. y Cacalilao, S.A.

Hoy muchas de esas empresas regresarán, no con el mismo nombre, pero si con el nuevo nombre de sus hijas o nietas a explotar de nuevo los recursos de los mexicanos. Pasaron 75 años pero al final volverán, gracias a la reapropiación (volver privado) del petróleo mexicano.

rubenmartinmartin@gmail.com

@rmartinmar

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