Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

La propuesta fiscal del PRI vista de cerca

La propuesta de reforma fiscal del PRI tenía buen lejos. El problema surge cuando se ve de cerca. En lo personal, coincidimos con cualquier reforma que tienda a homologar el IVA (por bienes y servicios gravados y por regiones), a terminar con la nefanda dualidad de impuestos al ingreso (ISR e IETU) y a dejar un nivel adecuado de tasas del ISR e IVA, en tanto nuestro país no abandone su posición de gravar fuertemente la renta y el consumo.

El acercamiento a las propuestas específicas del PRI revela insuficiencias técnicas importantes. En el tema del IVA destaca el mecanismo de devolución de 3 puntos de la tasa para personas físicas que acrediten el consumo en un establecimiento formal. Más allá del tema de la clara regresividad de una medida que no devolverá IVA a los pobres, el mecanismo no resuelve el problema de quien -pobre o no- seguirá estando dispuesto a negociar la no expedición del comprobante a cambio de evitar el IVA en su totalidad. En otras palabras, para qué someterse al engorroso trámite de darse de alta y solicitarle al fisco la devolución de 3 puntos de IVA, si puede ahorrarse los 16 puntos de la tasa en unos cuantos segundos. El incentivo para ampliar la base de contribuyentes por este medio es sumamente ingenuo.

La propuesta plantea desaparecer el IETU y dejar sólo el ISR. Sin embargo, a detalle, resulta que el IETU subsiste, pero toma el nombre del ISR, pues el nuevo ISR eliminaría -como el IETU- las deducciones de regalías, salarios y prestaciones laborales relacionadas y se establecería -además- sobre una base de flujo y no de devengado.

Suponemos que la vetusta CTM del PRI no ha caído en cuenta de que no es lo mismo deducir salarios y prestaciones exentas de los trabajadores, que tomar un crédito equivalente a las retenciones impositivas por dichos conceptos, por la simple y sencilla razón de que las prestaciones exentas no causan ISR.

En el tema de la eliminación de estas deducciones cabe mencionar -de conformidad con el criterio de la Corte al resolver los amparos del IETU- que no puede sostenerse que las deducciones en el ISR sean concesiones graciosas del legislador , sino erogaciones necesarias para la obtención de ingresos. La constitucionalidad de la medida resultaría muy cuestionable.

Por último, la diferenciación de tasas máximas en el ISR entre personas físicas (35%) y morales (25%) resulta poco aconsejable, pues propiciará el arbitraje de tasas para que los contribuyentes de altos ingresos decidan obtener éstos a través de personas morales. Con todo respeto, ésta es de primaria.

La oposición a la propuesta tricolor por parte del bloque SHCP-PAN-PRD no se sustenta -sin embargo- en razones técnicas o de política tributaria, sino simplemente en la pérdida recaudatoria que la reforma produciría en cerca de 220,000 millones de pesos (cifra, por cierto, menor a la en que creció el Presupuesto de Egresos del 2010 al 2011), situación que contrasta con el crecimiento recaudatorio que anuncia el PRI en 1.5% del PIB. El debate de la reforma, desafortunadamente, se ha centrado en las sumas y restas que tienen como margen de error la nada despreciable cantidad de 3 puntos del PIB.

En los cálculos de la SHCP se advierten premisas que deben revisarse para centrar el debate a las cuestiones importantes. Entre ellas, es incorrecta la pérdida que alegan en el IETU por 60,000 millones, no sólo porque sabemos que nunca se ha acercado la recaudación del IETU -ni remotamente- a la estimación de la Ley de Ingresos, sino porque quienes pagan IETU (por no pagar ISR), lo seguirían pagando bajo la mecánica propuesta por el PRI en el ISR. En el tema del IVA, el cálculo de la pérdida recaudatoria por la devolución de los 3 puntos considera -ilusamente- que todos los consumidores del país están inscritos en el RFC, que todos tienen una cuenta bancaria y que todos solicitarán y obtendrán la devolución.

Esperemos que ambas partes se pongan de acuerdo en los cálculos y su metodología, y se sienten a discutir la necesaria homologación del IVA, la desaparición del IETU y el perfeccionamiento del ISR como motor de la recaudación. No olvidemos que más que nuevas contribuciones, requerimos de nuevos contribuyentes. En el actual debate no los encontramos, ni de lejos ni de cerca.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Noticias Recomendadas

Suscríbete