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Opinión

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La práctica de agricultura sustentable

La conveniencia de practicar una agricultura sustentable estriba en preservar el medio ambiente, los recursos naturales y mantener la productividad y rentabilidad de la actividad productiva y, con ello, mantener satisfechas las necesidades actuales y futuras de alimentos del mundo. Sin embargo, muchos productores desconocen qué hacer para adoptar este tipo de prácticas.

El primer ejemplo de prácticas sustentables es la labranza de conservación. Este sistema de producción se empezó a practicar en México en 1985 mediante parcelas demostrativas establecidas por Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), a partir los resultados obtenidos por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo en parcelas establecidas en el estado de Veracruz en 1975.

Con labranza de conservación se han demostrado beneficios en reducción de costos por menor uso de maquinaria, menor pérdida de suelo por arrastre de las lluvias, incremento de la materia orgánica del suelo, mejor aprovechamiento del agua de lluvia y en condiciones de riego, menor cantidad de agua aplicada al suelo, entre otros.

Para practicar labranza de conservación se requiere capacitación y entrenamiento al productor, maquinaria y equipo especializado para sembrar sin remover el suelo, así como asesoría técnica.

Adicionalmente, otra práctica sustentable es la adopción de sistemas de uso eficiente del agua.

En México casi 80% del agua se destina a la agricultura, de acuerdo con un estudio de la Comisión Nacional del Agua del 2003. Así, es imperativo mejorar la eficiencia del uso de este recurso, particularmente en las regiones donde se extrae agua de los acuíferos.

Existe una amplia variedad de sistemas de riego eficientes que aplican la cantidad de agua requerida por el cultivo para así evitar el desperdicio.

En ocasiones, con la nivelación de las parcelas y la aplicación responsable del agua se logra una buena eficiencia.

Finalmente se tiene el control biológico de plagas. El uso de agroquímicos para el control de plagas y malezas causa contaminación ambiental. En la actualidad existen alternativas que mediante el uso de microorganismos (bacterias, hongos y virus) que enferman o intoxican a insectos plaga para causar su muerte, evitando daños al cultivo.

La producción agrícola es muy diversa por la diversidad de las especies, climas, tipo de suelo, tecnologías y condiciones económicas del productor, por lo que la aplicación de estas prácticas sustentables se tiene que adaptar a las condiciones de la zona de producción.

*Artemio Martínez Ruiz es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

amartinezr@fira.gob.mx

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