Desde que era jefe de Gobierno del DF, para él hoy presidente López Obrador, la prioridad del gobierno debería ser el combate a la pobreza.

Sin duda el principal problema de México es que más de 50% de la gente viva en situación de pobreza y hasta ahora, las políticas y programas asistenciales adoptados desde hace muchos años, no han dado los resultados para eliminarla o reducirla en forma permanente.

Para López Obrador el combate a la corrupción tiene como principal objetivo contar con recursos para sus programas sociales y más allá de que ha tomado algunas decisiones equivocadas para lograrlo, el contar con más recursos para apoyar a la gente pobre es correcto, pero no suficiente para sacar a la gente de la pobreza.

Entre los programas sociales y las remesas de EU, las familias pobres mexicanas reciben en forma directa casi 2 billones de pesos: 900,000 millones por remesas y más de 1 billón por los diferentes programas sociales; el resultado, si bien ha sido positivo ya que la gente cuenta con recursos para poder vivir, no ha significado una reducción real de la pobreza, ya que estos recursos sólo sirven para cubrir necesidades urgentes y no para crear una base productiva que ataque en forma estructural la pobreza.

Según las cifras del INEGI, durante el periodo 2008-2018 el número de personas en situación de pobreza pasó de 49.5 a 52.4 millones y de 44.4% a 41.9%, a pesar que desde hace varios años la política social de apoyar con recursos en forma directa a la gente pobre ha sido la prioridad.

Si bien en este gobierno se están canalizando más recursos, la política social sigue siendo la misma, antes Progresa y hoy recursos para becas a niños y jóvenes; antes Seguro Popular y ahora Insabi, pero en el fondo es la misma política de dar apoyos directos para subsidiar a la pobreza.

No coincido con aquellos que dicen que el objetivo único de estas políticas es conseguir la lealtad política de los beneficiados; es cierto que con esos apoyos se logra influir en el voto, pero el objetivo de esos programas es sacar a la gente de pobre, el error es que el medio, no es que no sea necesario, es insuficiente para eliminarla en forma estructural.

Mientras no crezca el empleo, la gente que no lo tenga vivirá en pobreza, en nuestro país más de 50% de la gente no tiene empleo formal y sus ingresos están muy por debajo de la línea de pobreza.

En estos dos años de gobierno, según el INEGI, la pobreza ha aumentado en más de 10 millones de personas, gran parte se debe al impacto económico de la pandemia, pero ya desde el año pasado la falta de crecimiento económico y del empleo provocó el aumento de la pobreza, aun con el incremento de los programas sociales.

Como van las cosas, el sexenio de la 4T será en el que aumente más el número de pobres y volverá a poner en evidencia el fracaso de una política social que no va de la mano con el apoyo a la inversión privada y el crecimiento económico y del empleo.

La decisión del gobierno de canalizar recursos a la gente sin importarle el destino de las empresas es sólo una muestra más de lo poco que entiende López Obrador de cómo funciona la economía. La pobreza no va en función directa de los programas sociales, sino en función directa del nivel de empleo y salarios que ofrece un país.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).