De acuerdo con Adolfo Sánchez Almanza, la pobreza es un fenómeno multidimensional que requiere varios enfoques para su análisis y erradicación. En este trabajo se presentan algunos elementos para su caracterización conceptual y de diagnóstico para México. Asimismo, se exponen dos modelos que se pueden considerar complementarios para enfrentarla: los medios de vida sustentable y el enfoque de derechos.

En el primer aspecto, los pobres diversifican sus procesos de producción y reproducción, sobre todo en los hogares rurales, lo cual hace posible la construcción de diversos medios de vida, utilizando varios recursos y bienes que los hacen menos vulnerables y les permiten asegurar su sobrevivencia. No obstante, el acceso a los capitales natural, físico, financiero, social y humano se ve condicionado por diferentes factores históricos, económicos, políticos, geográficos o institucionales.

En la actualidad, los medios de vía sustentable son un enfoque para el combate a la pobreza centrado en la gente, en la participación social en diferentes escalas, en la sustentabilidad y en su dinamismo. Dicho enfoque ha sido utilizado para analizar y combatir la pobreza, sustentando diversos programas, sobre todo los de desarrollo rural.

El marco jurídico y conceptual ha ido evolucionando, por lo que la pobreza se enfrenta, ahora, desde enfoques de derechos humanos y sociales firmados por los países en pactos internacionales, además de los propiamente nacionales. Éstos son alternativos a las visiones asistencialistas, residuales, dualistas o mercantilistas de la política social tradicional.

La pobreza y los derechos

La pobreza es una concepto polisémico que expresa una situación que resulta de un sistema social desigual e injusto, y se refiere a la privación de recursos económicos, capacidades y derechos necesarios para la vida humana, así como de medios para modificar dicha condición de carencias o regazos de un grupo colocado en la franja inferior de la estructura social (Sen, 1992; Villarespe, 2002; Dieterlen, 2003) en el marco de la justicia social o de la justicia distributiva, un principio ético fundamental de la organización de las sociedades que pasa por atacar la organización de las sociedades.

La pobreza es susceptible de ser interpretada según diversos enfoques teóricos, de ser medida de acuerdo con diferentes criterios, métodos, técnicas, variables e indicadores. Al respecto, se aplican normas y parámetros de referencia para definir líneas que permiten clasificar a pobres y a no pobres.

Las carencias se pueden expresar en varios ámbitos: a) el subconsumo de la canasta básica de bienes alimentarios y no alimentarios, que en su forma extrema se expresa como debilidad biológica; b) el ingreso insuficiente de los hogares y las personas, según flujos monetarios y no monetarios, o bien, propios y públicos, para adquirir una canasta básica de bienes y servicios, que se ubica en una visión tradicional, unidimensional y reduccionista; c) alojamiento de mecanismos de apropiación o de titularidades sobre recursos, que provocan incertidumbre respecto del acceso a satisfactores básicos; d) mayor vulnerabilidad social y laboral asociada a la carencia de seguridad básica; e) aislamiento de las oportunidades de participación en las decisiones colectivas para la defensa de los intereses ciudadanos; f) rezagos en capital humano (nutrición, salud y educación), capital físico ( bienes privados, infraestructura social y económica ), capital natural y capital financiero; g) debilidad en el capital social, entendido como red social y de parentesco de apoyo, y h) escaso bienestar o calidad de vida en un sentido subjetivo, como un grado de satisfacción personal adecuado o felicidad.