En los más de 30 años que llevo trabajando en los mercados financieros, he aprendido que la percepción es realidad, y hoy, los mercados perciben que la pandemia del coronavirus puede generar una grave desaceleración económica.

Dicha desaceleración se tradujo en un desplome de los mercados financieros: accionarios, de deuda, de divisas y materias primas, y una fuerte volatilidad e incertidumbre.

Se acabó febrero en medio de tableros pintados de rojo en las bolsas de todo el planeta.

Tan sólo la semana pasada, el Dow Jones, el NASDAQ y el S&P se desplomaron 12.36, 10.54 y 11.49%, mientras que el principal índice accionario de nuestro país, el IPC, retrocedió 7.76%, lo que pone ya en territorio negativo a todos estos índices en lo que va del año.

En el caso de las materias primas, vimos en la última semana de febrero al petróleo caer de manera estrepitosa, donde el WTI retrocedió 16.15% acumulando una pérdida en lo que va del año de 26.7%, mientras que el Brent del Mar del Norte cayó 13.64% y acumula una pérdida en el 2020 de 23.45 por ciento. La mezcla mexicana perdió la semana pasada un impresionante 17.97% y en lo que va del año ya ha retrocedido 29.18 por ciento.

Para los granos la historia no ha sido muy diferente. El maíz, trigo y soya que cotizan en Chicago han caído en lo que va del año 5.45, 6.10 y 5.34%, mientras que el algodón que cotiza en Nueva York ha perdido 10.41%, en el mismo periodo.

Por su parte, los inversionistas han buscado refugio en divisas como el dólar y el yen japonés, en bonos del Tesoro norteamericano, donde el bono a 10 años alcanzó la semana pasada un mínimo histórico de 1.1134%, al bajar su cotización tan sólo en la semana pasada 30.4 puntos base, el mayor retroceso semanal desde la crisis del 2008.

En contraste, la tasa en México subió 32 puntos base para alcanzar niveles de 6.86%, como muestra de la aversión al riesgo que presentan los inversionistas.

En el caso del peso mexicano, éste se depreció frente al dólar 5.29% la última semana de febrero y acumula una pérdida en lo que va del año de 5.16%, al haber cerrado en niveles de 19.86 pesos/dólar, es decir, perdió 1 peso en tan sólo una semana.

Para ponerlo en idioma humano, una empresa que debía 1 millón de dólares al cierre del viernes 21 de febrero, debía 1 millón de pesos más al cierre del viernes pasado.

Durante más de un año, los mercados estuvieron atentos a la Guerra Comercial entre China y Estados Unidos, y a los efectos que ésta podría tener en el crecimiento económico del planeta, y justo cuando en enero se había logrado disipar el nerviosismo que esta guerra generaba en los mercados con la firma de la fase 1 de un acuerdo comercial entre las dos economías más grandes del mundo, surge en China la amenaza del coronavirus, que viene a abonar a los temores de una desaceleración global y que sin duda afectará a diferentes sectores como el turismo, las importaciones y exportaciones, cadenas de suministro de materias primas y por ende, al consumo, motor de crecimiento de toda economía.

Esta pandemia no tendrá en la mira sólo a la economía, también medirá el desempeño y reacción de cada gobierno para enfrentar la crisis y contener el miedo, su capacidad de enfrentar el virus y generar confianza entre la población, justo en un año donde habrá elecciones presidenciales en países como Estados Unidos.

Según diversos expertos que han analizado la estadística y comportamiento del coronavirus, hay más probabilidades que una persona se saque la lotería a que pueda fallecer de coronavirus; sin embargo, el miedo ha corrido como reguero de pólvora y ha contagiado a los mercados.

De acuerdo con la OMS, una pandemia es la propagación mundial de una nueva enfermedad, como es el caso del coronavirus. En los mercados se llama incertidumbre y volatilidad, y la vacuna son las coberturas de precios.

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