En un periodo de tres meses, a mediados de 1997, Andrew Cunanan asesinó a cinco personas. La última de ellas fue el diseñador italiano Gianni Versace. Cunanan apareció brevemente en la lista de los más buscados del FBI, y protagonizó una torpe y desganada cacería policial a lo largo del país, que se volvió urgente después de disparar a Versace frente a su casa palaciega en Miami.

Basada en el best-seller Vulgar Favors de Maureen Orth, la historia sobre Cunanan y sus crímenes es el centro de la segunda temporada de American Crime Story, concepto que desarrolló para FX, el guionista, productor y director estadounidense Ryan Murphy.

El concepto de la serie es similar al de American Crime (2015-2017), serie que creó John Ridley para ABC, y a la del propio Murphy para American Horror Story (también para FX). Temporadas autocontenidas basadas en casos criminales o leyendas urbanas, interpretadas (en el caso de estas dos) por un mismo elenco en la forma de las compañías teatrales de antaño. Cada temporada funciona como una mini-serie sin vasos comunicantes más allá de los genéricos.

Mientras Ridley privilegió casos menos conocidos para ilustrar aspectos sórdidos e inquietantes a propósito de disfunciones conocidas de la sociedad estadounidense; Murphy, prefirió recrear casos de alto perfil. Su primera temporada la dedicó al caso judicial contra O.J. Simpson. Al abordar historias muy conocidas y con personajes reales se obligó a cuidar el casting y apegarse a una secuencia dramática dictada por “la realidad”, aunque con un estilo que por momentos bordeaba en lo camp. La primera temporada tuvo gran aceptación de público y crítica, llevándose los premios más importantes que tiene la industria televisiva para series limitadas.

Para la segunda Ryan se propuso un reto mayor. Y es que El asesinato de Gianni Versace: American Crime Story, representaba mucho más que un juicio conocido lleno de personajes mediáticos excéntricos, cuyos hechos fueron ya digeridos por una cobertura desmedida. Para este caso se necesitaba una radiografía social y psicológica sobre el odio y cómo éste florece (si se vale esa metáfora) en una sociedad llena de prejuicios.

El asesinato de Gianni Versace es sobre muchas cosas”, dijo Murphy al recibir el premio a la mejor serie limitada durante la pasada entrega del Emmy. “Es sobre homofobia, internalizada y externalizada. Es sobre un país que permite que el odio crezca sin contrapesos. Una de cada cuatro personas de la comunidad LGBTQ de este país será víctima de un crimen de odio. Dedicamos este premio a ellos. Lo dedicamos a la conciencia y a la creación de leyes más estrictas para este tipo de crímenes. Pero principalmente a la memoria de Jeff y David y Gianni, y todos aquellos que fueron llevados demasiado pronto”.

Narrada en forma regresiva a partir del asesinato de Versace, la serie sigue las vidas del diseñador y su futuro asesino. Lo hace sin amarillismo, con una narración que simultáneamente explora los antecedentes psicológicos de la personalidad antisocial y la vida de las que se convertirían en sus víctimas: creadores que habían también enfrentado distintas formas de rechazo pero que los había fortalecido para encontrar su inspiración. Ese contraste entre creación y destrucción se vuelve una constante en los episodios. El odio transforma sus vidas, unos lo usan como combustible para crear, para otros se vuelve la razón para hundirse, para destruir.

El casting es impecable, Edgar Ramírez se transforma en Versace, proyectando al tipo carismático y generoso que forjó a partir de un pequeño taller en Italia, un imperio de la moda. Penelope Cruz, en su mejor papel en años, es su hermana Donatella (que rechazó contundentemente la serie). Incluso Ricky Martin, como Antonio D’amico, pareja de Versace, muestra una insospechada solvencia frente a la cámara. Sin embargo, quien merece las palmas, es el excepcional Darren Criss, capaz de ir más allá de la caricatura y los golpes de efecto para reconstruir la personalidad caótica y rota de Cunanan.

Criss que fue descubierto en Glee, uno de los proyectos previos de Murphy para Fox, ganó los premios más importantes (Emmy, Golden Globe, SAG, Critics Choice Awards, entre otros) por su retrato empático y perturbador de Cunanan.

Más allá del casting, el alto perfil y el contenido potencialmente morboso de la premisa detrás de American Crime Story, debo decir que los aspectos que sí importan, los guiones, edición, estilo y elecciones narrativas del equipo encabezado por Murphy, son en verdad extraordinarios. La serie, ahora disponible en Netflix, es muy probablemente, lo mejor que veremos en la televisión en el año que recién empieza.

Twitter @rgarciamainou

RicardoGarcía Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).