La verdad no se qué pensar del arquitecto Sebastián Marroquín Santos, tal es el nombre actual de Juan Pablo Escobar Henao, hijo de Pablo Escobar Gaviria, el famoso narco colombiano, llamado El Patrón, El Capo, El Zar de la Cocaína.

En diciembre de 1993, al morir su padre bajo las balas de las autoridades colombianas, Juan Pablo tenía 16 años. El ahora llamado Sebastián se fue a vivir a Argentina, donde se hizo arquitecto y diseñador industrial. En el 2010, inició una empresa mediante la cual ha podido realizar lo que él considera un sueño familiar: crear una marca de ropa que lleva a su padre en los diseños.

En una entrevista para el periódico El País, de Uruguay, Sebastián Marroquín o Juan Pablo Escobar declaró que, a través de la ropa con la imagen de Escobar Gaviria, busco explotar positivamente el legado de mi padre y llevar un mensaje de paz. Aunque pueda pensarse que es contradictorio .

La marca de ropa con la que Juan Pablo pretende hacer llegar la imagen de su padre a los jóvenes del mundo se llama Escobar Henao. Es decir, el apellido del capo y de su esposa, madre del diseñador, María Victoria Henao. El logotipo de la marca lleva entrelazadas las letras E y H igual que las que lucían las vajillas y los accesorios de la residencia de esta bonita familia.

La primera colección Escobar Henao se llama Piénsalo bien. Poder, ¿para qué?, está confeccionada con algodón peruano y consta de 10 camisetas que cuestan, cada una, entre 60 y 95 dólares, así como y seis diseños diferentes de jeans con un costo unitario de 140 dólares. Las camisetas llevan estampados documentos personales del famosos capo. Por ejemplo, hay camisetas que llevan impreso el certificado judicial de Pablo Escobar expedido en 1970, donde el narcotraficante aparece sin antecedentes penales. La imagen va acompañada de la leyenda escrita en inglés: ¿En qué andas. Piénsalo bien?

Otras camisetas llevan estampadas la credencial del joven estudiante de bachillerato del colegio Liceo Antioqueño, Pablo Escobar, y el cuestionamiento reflexivo: ¿Qué piensas hacer con tu futuro? . Todas las camisetas lucen impresos documentos personales del célebre delincuente. Unas ostentan la imagen de la libreta de ahorros del Banco Industrial Colombiano; otras muestran la licencia internacional para manejar automóvil del susodicho; las hay con su cédula de ciudadanía; con una tarjeta American Express, obviamente, a su nombre; y hasta con un permiso parlamentario que Escobar Gaviria presumía a principio de los años 80. Todas las impresiones muestran alguna leyenda como las siguientes: Ahora puedes llevarla puesta preguntándote si quieres ser recordado por tu nombre o un alias. ¿Cómo prefieres ser llamado? ; Hay inversiones que te dejan en ceros, ¿cuál será la tuya? ; Tus privilegios ¿son acaso fruto de tus engaños?

Los jeans traen la cara del delincuente impresa en los bolsillos. Pero si en los bolsillos está la cara dice Juan Pablo o Sebastián en el otro hay mensajes que contradicen el significado que le pueden dar a mi padre. Los pasos de Pablo Escobar no hay que seguirlos, eso es lo que buscan trasmitir las prendas de ropa .

No obstante que la ropa se fabrica en Colombia, no se vende en ese país. Por respeto a las víctimas de la ola de violencia que generó su padre según el arquitecto Escobar Henao o Medellín Santos. Por poner en duda el origen del dinero según las autoridades colombianas. Inclusive el arquitecto fabricante y diseñador de ropa ofreció donar un porcentaje de las ganancias de la venta de las prendas para fundaciones colombianas que se negaron a tener tratos con él.

En la actualidad, la marca se vende en Austria, Estados Unidos, Guatemala, México y, muy pronto, en Holanda y España. El equipo creativo de la empresa lo conforman un diseñador gráfico, un filósofo, dos diseñadores de moda y un publicista.

El primogénito del jefe del Cártel de Medellín, quien de niño vivió rodeado de toda clase de lujos y comodidades (para que no se molestara en ir al zoológico, le instalaron uno en casa), se define como pacifista e insiste que promociona la imagen de Pablo Escobar con la intención de evitar que las nuevas generaciones crean que el narcotráfico es un opulento modo de vida. (Lo peligroso, en su caso, es la posibilidad de poner un ejemplo entre los jóvenes para que éstos se dediquen al trasiego de droga con el fin de criar y educar hijos que logren ser buenos empresarios)

Oí por ahí

Un hombre camina por una calle oscura. Sale a su paso un enmascarado que, amenazándolo con un arma, le dice: ¡Esto es un asalto! ¡Dame tu cartera! El hombre le da la cartera al ladrón. Éste la examina y, con enojo, comprueba que sólo trae 40 pesos! Ya ni la chingas, cabrón. Dame tu reloj. El hombre obedece y el asaltante se frustra al ver que el reloj es una réplica china; no vale más de 60 pesos. ¡Me lleva la chingada! ¡Tu reloj es muy chafa! Dame tu celular. Toma le dice el hombre y le da el aparato móvil , sólo que no tiene crédito. ¿Pues a que chingaos te dedicas? Soy economista con maestría en Administración y doctorado en Finanzas Internacionales, egresado del Tecnológico de Monterrey. Sorprendido, el amigo de lo ajeno se quita la máscara y le pregunta al asaltado: ¿De qué generación eres, güey? Con razón tu cara se me hacía conocida.