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Opinión

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La izquierda cínica y antisemita

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Las izquierdas mundiales están reaccionando de manera casi unánime, lo admitan o no, a favor de Hamás y en contra de Israel, manifestándose en universidades americanas, en ciudades europeas y también en países latinoamericanos, pese a que en estos últimos hay escaso conocimiento sobre historia de Tierra Santa, del pueblo judío, de cómo se dio la creación de Israel ni de lo que representa Hamás en términos de ideología. 

En muchos países las izquierdas presumen que, a diferencia de las derechas, su basamento se forma de moral, sin embargo, no consideran a los horrendos crímenes de Hamás como atrocidades terroristas, por el contrario, los pintan como actos de resistencia.

En Occidente los actos antisemitas están en aumento de manera brutal, en Francia que tiene la segunda población más grande de judíos fuera de Israel después de Estados Unidos, la situación es crítica.

Desde hace años políticas públicas de la izquierda han llenado el país de migración ilegal musulmana y el resultado es que los niños judíos franceses ya no pueden acudir a las escuelas públicas en las cuales los musulmanes los persiguen; la historia del Holocausto ya no puede ser enseñada; autores franceses judíos como Proust no pueden ser estudiados libremente; profesores que promueven la libertad de expresión son amenazados y dos de ellos han sido asesinados por padres de alumnos, decapitados con cuchillos de cocina.

Hoy en Alemania, algunos militantes de izquierda –como sus antepasados socialistas nacionales nazis– se rehúsan a condenar musulmanes que pintan estrellas de David sobre las casas y los negocios de alemanes judíos.

Todo esto sucede con el silencio, o el abierto beneplácito, de las izquierdas mundiales que se niegan a hablar del rampante antisemitismo musulmán, porque ellas mismas, como muchos de sus antecesores, son antisemitas.

No olvidemos que los socialistas y los comunistas en particular, su odio hacia el capitalismo; a la iniciativa privada (bancos, industriales y las profesiones liberales), a los cuales en muchos casos son relacionados con judíos mostrando con claridad su antisemitismo.

También han demostrado su antisemitismo los socialistas ingleses del Partido Laborista, socialistas franceses desde sus fundaciones, sin hablar del socialismo más conocido de todos, el nacionalsocialismo de Hitler y de su aliado incondicional original: el socialismo soviético de Stalin.

Hoy, todas estas bellas almas moralizadoras se conmueven y se unen para apoyar la causa palestina y a Hamás y, por supuesto, a condenar a Israel. Pero preguntemos, ¿se ofendieron por las masacres de árabes de los últimos años?

¿Se conmovieron con el genocidio provocado por los saudís en Yemen, donde han fallecido más de medio millón de personas, convirtiendo a este país en una tragedia humanitaria? ¡No!

¿Acaso se conmovieron con los más de 350,000 sirios masacrados por su gobierno? ¡No!

¿Se conmovieron con la tragedia permanente del pueblo kurdo a mano de los turcos y de los iraquíes…sin cesar desde hace siglos y en la actualidad? ¡No!

¿Se conmovieron por los armenios cristianos víctimas de genocidio a mano de los turcos y quienes desde 2023 sufren depuraciones étnicas y son echados de sus tierras por Azerbaiyán, país que ha llegado a destrozar iglesias, monasterios y todo símbolo de la presencia milenaria cristiana en tierras armenias? ¡No!

No porque estas masacres son perpetuadas por musulmanes, y no por judíos. 

En cambio, si Israel provoca víctimas civiles colaterales involuntarias, al defenderse después de una masacre genocida enfocada exclusivamente a judíos, entonces sí se enfurecen.

Esta masacre fue perpetuada por parte de una organización terrorista racista, cuya religión e ideología apoya la erradicación de los judíos en Israel y en el mundo, y practica la intolerancia hacia minorías de género y sometimiento de las mujeres. 

Si después de esta barbarie el país atacado se defiende causando inevitablemente víctimas colaterales, entonces en Occidente las izquierdas woke, que se quedaron calladas frente a las tragedias antes mencionadas, salen a la calle a pedir una Palestina del rio al mar y por ende la erradicación de Israel. ¿Por qué en unas ocasiones no y en este sí? Por antisemitas.

Esas izquierdas woke desean la erradicación de Israel y de los judíos; de millones de musulmanes israelíes; de cristianos de Tierra Santa; de homosexuales y minorías de género que viven libremente en Israel y someterían al estilo talibán a todas las mujeres y niñas de las poblaciones.

Toca decir la verdad, las izquierdas que manifiestan su apoyo a Hamás y a su ideología, las que piden el cese el fuego después de las atrocidades cometidas por Hamás que justifican que Israel se defienda, lo hacen por un antisemitismo ancestral cada vez menos disimulado. Cada día más judíos son perseguidos por musulmanes e izquierdistas antisemitas fascistas en el mundo.

Que lo queramos o no estamos frente a una lucha de civilización. Por un lado, la tolerancia, la democracia, el respeto a diversidad de género –religiosa, cultural y sexual– por el otro la intolerancia racista yihadista de Hamás y de un mundo musulmán cada vez más islamista.

Las primeras víctimas de una victoria de esta ideología, arcaica y autoritaria, sobre las “lumières” o Ilustración occidental serán los valores occidentales judeocristianas de tolerancia, igualdad, justicia y democracia. Las izquierdas occidentales cegadas por su antisemitismo primario serán, como ya es el caso en varios países, después de los judíos, las víctimas de sus aliados islamistas.

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