Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

La intransigente

main image

Pablo Zárate

Rocío Nahle, la secretaria de energía de México, “no quiere ceder en nada”. Eso es lo que dijo su ex compañera de gabinete, Tatiana Clouthier. La posición de Nahle, se explicó en La Jornada, simplemente es “de no transigir”.

Se dice intransigente. Y, más allá de Nahle, parece un adjetivo insuperable para describir la política energética nacional. Ni López Obrador, ni Manuel Bartlett, ni Octavio Romero Oropeza han cedido en prioridad alguna. Si los certificados de energías limpias siguen teniendo valor, no es por ninguna concesión del gobierno. Es porque los tribunales suspendieron a los CELs cachirules de la CFE. Si el orden de despacho eléctrico sigue obedeciendo a una regla objetiva, en alguna medida, es porque los tribunales han suspendido la reforma de la ley de la industria eléctrica. Si el Sistrangas sigue permitiendo la competencia es porque los tribunales suspendieron las pretensiones de integración vertical con Pemex. Si este gobierno no ha reformado la Constitución no es porque se haya medido. Es porque no ha podido. Pero ya no hay rondas petroleras. Ya no hay subastas de largo plazo en el sector eléctrico. Ya no hay licitaciones para construir líneas de transmisión. En muchos casos, ya no hay nuevos permisos para los privados.  Que no sea personal es consuelo de tontos. Pero efectivamente estamos ante un asunto generalizado. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, la intransigencia no sólo ha sido hacia sus empresas e inversionistas. Nuestro gobierno la ha extendido a sus ONGs y organismos multilaterales, a su embajada y su departamento de estado, a su departamento de energía y su representante comercial (USTR), a su congreso y hasta a su presidente. No ha querido negociar ni sabiendo que, si nos demandan bajo el TLCAN o el TMEC, los inversionistas o su gobierno, tenemos todas las de perder. Con Clouthier, De la Mora y Pérez en la Secretaría de Economía, siempre se supo que la posibilidad de transigir en asuntos energéticos siempre fue mínima. Pero esta semana, el anuncio de sus remplazos se encargó de extinguirla. Es posible que, aún en este contexto, algunos líderes empresariales vayan a seguir apostándole a desarrollar y presentar “la reforma que sí”, o a reconocerle a este gobierno que en el pasado algunos abusaron. Como si eso apaciguara a la intransigencia. En realidad, sólo comprueban la hipótesis de Janan Ganesh del fin de semana en el Financial Times: el sector empresarial es francamente malo para la política. De plano no le entienden. Para los que están acostumbrados a que todo tiene un arreglo comercial, es casi imposible creer que algo tan abstracto como una idea pueda motivar un nivel de obstinación que impida el ganar-ganar. Como dice Ganesh, todavía creen que, si ceden la mitad, el resto es suyo para disfrutar.  “No entienden el fanatismo”.

Afortunadamente, nada de esto implica que el futuro para los inversionistas energéticos en nuestro país sea apocalíptico. El sector energético mexicano ya es tan grande y diverso, con necesidades tan amplias y apremiantes, que ni el más totalitario de nuestros secretarios o presidentes podría aspirar a cerrar –y mantener cerradas– todas las puertas a la inversión y competencia. Mientras el marco jurídico mexicano prevalezca, y algunos en la industria y sociedad civil estén dispuestos a defenderlo y reclamarlo para todos, es claro que para varias empresas todavía hay espacios para aprovechar sin confrontar. Se puede invertir y crecer ante una política energética intransigente. Se pueden desarrollar proyectos. Pero hasta ahí. Cada vez que se quiera ir más allá, habría que considerar la advertencia de Ganesh: ante una política ideologizada, “esperen que ningún punto cedido será suficiente”. Por Dios, esto viene de la ex coordinadora de campaña de López Obrador: la posición en energía es de no transigir.

@pzarater

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete