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Opinión

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La iniciativa Telmex-Hernández Juárez

Hace un par de semanas, el diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Francisco Hernández Juárez presentó una iniciativa con la que pretende eliminar, por decreto, el modelo de libre competencia en telecomunicaciones que desde 1995 se ha venido aplicando en México.

Esto es un viejo anhelo de la directiva de Telmex, a quienes nunca les gustaron dos elementos esenciales de la Ley Federal de Telecomunicaciones: la posible regulación asimétrica para los operadores dominantes y la posibilidad de que sus competidores pudieran utilizar su infraestructura, pagando por ella sólo el costo incremental promedio de largo plazo. A nadie le gusta vender al costo y mucho menos al ingeniero Slim. No por nada es el hombre más rico del mundo.

Tampoco le gustaba el ingreso de operadores que venían a descremar el mercado. Le parecía injusto que sólo Telmex tuviera obligaciones de cobertura universal mientras los nuevos operadores sólo prestaban servicios en zonas rentables. Ante la molestia del ingeniero Slim, su exempleado y entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes, Pedro Cerisola, se dedicó a imponer barreras artificiales para el ingreso de nuevos competidores y cuando éstas no fueron suficientes los obligaba a aceptar absurdos compromisos de cobertura social que nadie cumple y que carecen de toda lógica. Esas negociaciones parecían una mañana en la Central de Abastos. Gracias a Cerisola tenemos concesiones de chile, de dulce y de manteca sin coherencia alguna.

Tiempo después, el ingeniero Slim quiso utilizar la red de Telmex para prestar servicios de televisión y se vino a enterar de que su título de concesión y la Ley Federal de Telecomunicaciones se lo impiden.

Ante tantas molestias, el ingeniero decidió dejar de andarse con rodeos y junto con el líder eterno del sindicato de telefonistas (y por tanto socio del ingeniero Slim), Francisco Hernández Juárez, presentaron una iniciativa que resuelve, de un plumazo, todas las piedritas en los zapatos de Telmex.

Pomposamente, la ley Telmex-Hernández Juárez se llama ley de redes, sistemas, contenidos y servicios digitales en banda ancha y ¡es una joya!: (i) omite cualquier referencia a la posibilidad de que un operador sea considerado como dominante y, por tanto, sujeto a una regulación asimétrica; (ii) indica expresamente que se debe impedir el abuso de aquellos que sin estar dispuestos a invertir pretenden competir en el mercado a costa de la infraestructura de terceros; (iii) declara obsoletas todas las leyes que podrían contener el impulso expansionista del ingeniero Slim. Hasta ahora, el sector de las telecomunicaciones se ha venido rigiendo por leyes obsoletas, que si bien pudieron ser adecuadas a las circunstancias del momento en el que fueron aprobadas, hoy son un lastre para el desarrollo del país y de este importante sector. La Ley Federal de Telecomunicaciones, la Ley Federal de Radio y Televisión, la Ley Federal de Competencia Económica, la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, la Ley Federal de Cinematografía, la Ley Federal del Derecho de Autor, y otras legislaciones aplicables, han dejado de ser motores para el impulso y el progreso, para pasar a ser verdaderos obstáculos (sic) (¡recontra sic!); (iv) evidentemente, sin decirlo por su nombre, permite que Telmex preste servicios de televisión; (v) elimina los derechos de autor de los concesionarios de radio y televisión, abierta y restringida, obligándolos a regalar sus programas a cualquiera que pretenda retransmitirlos, y (vi) desaparece a la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) y centraliza todo en una nueva Secretaría de Información y Comunicación Digital. Sin duda, es más cómodo negociar con un Secretario vulnerable a presiones políticas que con cinco comisionados transexenales e inamovibles. Muy conveniente.

Sin duda, la iniciativa Telmex-Hernández Juárez dará mucho de qué hablar. Su retórica neopopulista es casi sublime, pero no debemos olvidar que detrás de tan melosas palabras están los intereses de los operadores dominantes en México, Telmex y Telcel, que detentan 80 y 70% de sus respectivos mercados.

Tal parece que Telmex considera más rápido, fácil y barato hacer que el Congreso de la Unión expida una ley a modo que bajar sus precios y competir. Me parece escandaloso que el líder de los telefonistas pretenda desaparecer a la Cofetel justo ahora que viene empujando un Convenio Marco de Interconexión clave para la competencia en telecomunicaciones.

*El autor es Presidente del Instituto de Derecho de las Telecomunicaciones, A.C., catedrático de la Universidad Iberoamericana, A.C. y Consejero del Consejo Consultivo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones. Las opiniones vertidas en el presente artículo se emiten a título personal y no representan la postura de las instituciones antes indicadas.

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