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La importancia de estar preparado
El activo más importante que tenemos es nuestra capacidad de generar ingresos.
Todos hemos escuchado historias muy trágicas en nuestro país. Este fin de semana, por ejemplo, se metieron a robar a casa de una amiga y su hermano, quienes sufrieron una experiencia sumamente desagradable. Pero eso es poco comparado con la gente que lo perdió todo en los sismos del año pasado en nuestro país. El edificio donde viven mis padres, por ejemplo, fue afectado y apenas ahora está siendo reforzado en su estructura. Desde entonces, han tenido un impacto económico muy fuerte, que ha sido resarcido en gran medida por su seguro de hogar.
A lo largo del camino he vivido tragedias de manera cercana. Un familiar sufrió un grave accidente en carretera con su esposa hace algunos años. Ambos estuvieron semanas en terapia intensiva y hasta ahora tienen gastos relacionados con ese evento. Afortunadamente tenían un buen seguro de gastos médicos mayores, que cubrió buena parte de los gastos: varios millones de pesos.
Pero, por otro lado, también me tocó vivir la historia de un familiar que murió de manera intempestiva. No tenía ningún seguro, no dejó papeles, ningún testamento. La esposa ni siquiera sabía si tenía o no dinero en el banco o cuentas de inversiones. De repente se vio obligada a pedir dinero a la familia simplemente para pagar el velorio. El hijo mayor tuvo que dejar la universidad para ponerse a trabajar y sacarlos adelante. Pero hay casos todavía más graves.
Yo creo que todos hemos tenido que ver de cerca historias similares. Porque las cosas, aunque a veces las veamos muy lejanas, pasan. Pero hay una enorme diferencia: personas que están preparadas y otras que no.
Alguna vez en este espacio conté la historia de dos amigos que perdieron su empleo al mismo tiempo, porque la empresa en la que trabajaban quebró. No hubo dinero ni siquiera para indemnizarlos. Uno de ellos no tenía deudas más que la hipoteca, además contaba con un fondo para emergencias de tres meses de su gasto corriente, que le sirvió para buscar un nuevo trabajo de manera tranquila. El otro, en cambio, vivía aparentemente mejor, pero tenía las tarjetas de crédito hasta el tope y ni un peso ahorrado. La pérdida inesperada de su empleo resultó catastrófica para él.
Siempre he hablado de la importancia de la cultura de previsión. ¿Te has puesto a pensar cuál es tu activo más importante? La mayoría de las personas responden que su hogar, o su negocio, pero esto es incorrecto. El activo más importante que tenemos es nuestra capacidad de generar ingresos. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si mañana a consecuencia de un accidente, ya no podemos volver a trabajar por una invalidez total y permanente? A nadie le gusta pensar en esto, pero pasa. Más vale estar preparado y tener un seguro de vida con cobertura de invalidez. Además de cotizar a los sistemas de seguridad social, para poder contar con una pensión en dado caso.
¿Te has puesto a pensar qué pasaría con tu pareja o con tus hijos en caso de que les llegases a faltar? La pérdida de un ser querido puede ser muy fuerte pero además está el aspecto económico. Por eso es tan importante tener un seguro de vida que pueda hacer eso más llevadero y que les permita continuar con su vida y sus estudios, sin tener que preocuparse en ese aspecto.
En fin, nadie tiene la vida comprada y todos estamos expuestos a que suceda algún evento inesperado que pueda tener una consecuencia económica para nosotros o los nuestros. Estar preparado hace toda la diferencia. Recordemos entonces las tres herramientas principales para ello: el fondo para emergencias, los seguros y la sucesión testamentaria.
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