Cuatro décadas después de que The Go-Go’s irrumpiera en la escena musical, el legado de esta banda estadounidense finalmente recibe el reconocimiento necesario y pendiente como una agrupación de rock feminista pionera que rompió con los estereotipos de la época. Este año la banda conformada por Belinda Carlisle (voces), Charlotte Caffey (guitarra y teclados), Kathy Valentine (bajo), Jane Wiedlin (guitarra) y Gina Schock (batería) contiende para ingresar en la clase del 2021 del Salón de la Fama del Rock. En paralelo, está el documental realizado por la documentalista Alison Ellwood —estrenado en 2020— que registra la historia de esta agrupación pionera que en 1982 se convirtió en la primera banda de rock femenina en encabezar la lista del Billboard 200 con su álbum debut: The Beauty And The Beat.

A diferencia de otros conjuntos como The Runaways, Fanny, The Shirelles o The Crystals, The Go-Go’s se formaron sin una presencia tras bambalinas: no había un productor detrás que ideara el concepto ni que las acomodara como piezas reemplazables. “Fuimos la primera banda femenina que escribía sus propias canciones y tocaba sus instrumentos. No fuimos creadas ni manipuladas por un hombre. Y tampoco éramos cantantes (…) lo que nosotros hacíamos tenía mayores ramificaciones”, escribió Jane Wiedlin en las notas de la edición remasterizada del álbum debut que este año celebra su 40 aniversario.

The Go-Go’s nació de la escena punk de Los Ángeles de finales de los años setenta, que vio nacer a bandas como X, The Germs, The Weirdos. Su sonido se distinguía por mezclar la ferocidad del punk con unas grandiosas armonías pop y una cautivadora presencia en el escenario que invitaba a todos a la fiesta. En sus inicios ninguna disquera se atrevía a firmarlas puesto que no encajaban dentro de ningún molde de la industria musical. Durante su primera gira por el Reino Unido, la disquera Stiff Records editó su primer sencillo “We got the beat” y compartieron escenario con la banda de ska punk The Specials, con la que tuvo una relación especial que se reflejaría posteriormente en algunas de las letras de “Our lips are sealed” o “Vacation”.

Fue la disquera independiente I.R.S. Records, propiedad de Miles Copeland —hermano de Stewart Copeland de The Police, que también tenía en sus filas a bandas como R.E.M., Oingo Boingo, Wall of Voodoo y Gary Numan—, la que apostó por The Go-Go’s y ayudó a que la banda diera el salto. En julio de 1981, cuatro meses después de haber firmado con I.R.S., The Beauty And The Beat fue lanzado y en unos meses The Go-Go’s comenzaría a tocar en escenarios del tamaño del Madison Square Garden.

En el lapso de un año dejaron los apestosos antros de mala muerte de Los Ángeles por multitudinarios foros. Su irrupción coincidió también con el estreno de la cadena de videos musicales MTV, que llevó su música a miles de hogares en Estados Unidos. El video de “Our Lips Are Sealed”, filmado en las calles de Los Ángeles, se financió con un presupuesto que no había sido usado por The Police, otra de las bandas manejadas por Copeland, y ayudó a iniciar la go-go manía que seguiría.

El sonido de The Go-Go’s era divertido y nunca encajó en su totalidad con etiquetas como punk, new wave o pop. Su música simplemente puede ser definida como Go-Go music. “La genuina exuberancia de nuestra música le daba a la gente un escape y un respiro de la maldad y la avaricia que definía a esa era”, escribió Kathy Valentine en sus memorias All I Ever Wanted.

La historia de The Go-Go’s vivió sus altibajos en los que no estuvieron exentos los excesos, las separaciones, las complicadas relaciones interpersonales entre sus integrantes y los múltiples problemas que acarrea la fama y el éxito. Pero al igual que varias generaciones de jóvenes rockeros se inspiraron al ver a Elvis Presley o The Beatles, hay una generación de nuevas generaciones que han sido inspiradas por The Go-Go’s, dispuestas a romper con lo establecido, a comandar el ritmo y hacer su propia historia.

antonio.becerril@eleconomista.mx

Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea

Lee más de este autor