Italia es el nuevo foco rojo en el tablero de riesgos de la economía mundial. Su nuevo gobierno se empeña en presentar un presupuesto que incluye un déficit de 2.4% del PIB, inaceptable para la Unión Europea. Esto ha provocado una fuerte tensión política entre Roma y Bruselas, mientras que la prima de riesgo de la deuda italiana se ha colocado en máximos de 48 meses. Está más de 300 puntos base, respecto al nivel de la deuda alemana. Podría subir mucho más, en los próximos días, porque la situación está subiendo de tono o bajando de nivel, según el cristal con que se mire.

La ópera de la deuda italiana es uno de los temas de la reunión del FMI en Bali y fue un asunto del que se habló en la presentación del Informe de Estabilidad Financiera Global. No es algo que tenga el tamaño de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pero tampoco es una pequeñez. Italia tiene una deuda mayor a 2.2 billones de dólares, equivalente a 133% de su PIB. Ésta es la segunda ratio deuda /PIB más alta de Europa, sólo debajo de la griega y muy arriba del promedio de la Unión Europea, que es de 87 por ciento.

¿Puede un país con una deuda tan alta darse el lujo de tener una indisciplina fiscal? Las autoridades de la Unión Europea esperaban para el 2019 un déficit de 1.6% del Producto Interno Bruto porque eso era lo acordado antes de las elecciones. Las agencias calificadoras proyectaban un déficit máximo de 1.9%, pero el gobierno lanzó un presupuesto que es también un desafío. Con esas cuentas podría cumplir muchas de sus promesas de campaña, entre ellas mejorar las pensiones y bajar algunos impuestos, pero también podría desatar una crisis.

Italia fue motivo de preocupación en el 2014, cuando la situación de Grecia estuvo a punto de salir de control. En ese momento, el problema principal estaba en Atenas y de Italia se hablaba como una posible víctima de contagio. Ahora vuelve al escenario, pero en plan protagónico. En una obra escrita a cuatro manos entre el movimiento antisistema Cinco Estrellas y el partido de extrema derecha La Liga del Norte.

El nuevo gobierno italiano quiere presentar el tema como un asunto de soberanía y como una rebelión frente a reglas impuestas por la Unión Europea, “la política de austeridad de los últimos años no ha hecho sino empobrecer a Italia y aumentar su deuda”, dice Matteo Salvini, vice primer ministro y líder de La Liga del Norte, “no estamos en contra de Europa, sino de la burocracia de Bruselas”, dijo Salvini en un mitin, donde estuvo acompañado de la líder del Frente Nacional de Francia, Marine la Pen.

El desafío italiano preocupa porque en cualquier momento podría convertirse en la hemorragia italiana. No es tan raro que Roma desafíe a Bruselas, pero sí es la primera vez que esto ocurre en el contexto de una acción lanzada por un gobierno con una agenda anti-UE tan clara. En los próximos días, el presupuesto de la discordia deberá ser discutido por el Parlamento, antes de ser enviado a Bruselas. Muchas cosas podrían pasar, incluyendo un veto presidencial. Mientras tanto, dice la influyente Barron’s, “estamos viendo una ópera bufa” que podría tener un final amargo.

La enfermedad italiana es la falta de crecimiento económico. Lleva dos décadas estancada. Es en lo único en que coinciden Roma, Bruselas y las agencias calificadoras. ¿Puede crecerse rompiendo la disciplina fiscal y enfrentando a la Unión Europea? Ésta es la cuestión.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.