Lectura 4:00 min
La fórmula Carlos Slim funciona (una vez más)
Ni el futbol se resiste a la conquista del multimillonario mexicano. Un modelo empresarial que se replica en León
Hace seis años, en alguna de las empresas de Carlos Slim todavía se utilizaban computadoras que incluían los discos de tres y media, el llamado floppy disc; en sus compañías se reciclan las hojas de papel y pagan lo suficiente para no estar en desacuerdo, pero tampoco para estar conforme. La filosofía empresarial y laboral del hombre que tiene 73,000 millones de dólares como fortuna siempre ha estado apegada a la prudencia, al trabajo, a la competitividad al interior, a la inversión a largo plazo y, sobre todo, a adquirir empresas para las que en muchas ocasiones ya se ha preparado el funeral.
Así llegó también al futbol mexicano. Adquirió 30% del club León y Pachuca para ingresar al negocio del espectáculo más popular de este país. Lo hizo en un equipo de recién ascenso, sobre el cual había más incertidumbres que certezas por haber estado más de una década en la división de plata. Hoy, el multimillonario mexicano disputará su primera final. La fórmula una vez más no falla.
León es un equipo tradicional del futbol mexicano. Lejos de ser el más ostentoso, el equipo se confirmó como una institución que aspiraba en primer lugar a mantenerse en el máximo circuito. Justo ahí, antes de dar el despegue que hoy tiene, Slim decide invertir.
Fue en agosto del 2012 cuando llegó. Hasta antes, apenas había sido un espectador y controlaba la publicidad estática en algunos estadios de Primera División (que ya es decir). Por aquel entonces, el equipo del Bajío tenía un precio 26 millones de dólares. Hoy en día, gracias al éxito deportivo y, sobre todo, a la revaloración de las cartas de los futbolistas, la cifra ya supera los US30 millones.
Slim no tienen un modelo agresivo de inversión y lo mismo ocurrió con León. Junto con Grupo Pachuca que tienen muchos puntos en común de cómo hacen los negocios empezó a consolidar a una plantilla de jugadores que hasta ese momento era poco conocida y con la base del equipo que jugó la final de ascenso fue revalorando el producto.
Slim aprovecha los momentos. Así ocurrió cuando en el 2004 compró a Embratel, empresa brasileña de telecomunicaciones, en 400 millones de dólares, apenas 17% del precio por la que lo había adquirido MIC en 1998. En el 2007, los datos de la empresa arrojaban que había crecido en ventas 94%, más de 4,600 millones de dólares.
León es un equipo histórico pero con una década de malas administraciones, lo que había provocado que el valor de la franquicia por el sólo hecho de estar en la división de ascenso fuera mucho menor, pese a ser un producto con mucho por explotar.
Slim desembarcó en el momento en que León se negó a aceptar 3 millones de dólares de Televisión Azteca. Para aquel entonces, Grupo Pachuca que era dueño en soledad de la franquicia se negó a aceptarlo porque le parecía un valor inferior a lo que debía percibir. Al final, los Panzas Verdes lograron contratos de transmisión valuados en US11 millones.
Grupo Carso nunca había invertido en el futbol y reconoció la necesidad de entrar al negocio de la mano de una sociedad. Por ello se alió con Grupo Pachuca, experto en hacer crecer a un equipo desde la nada. Si uno da una vuelta por Pachuca, todo (bueno, casi todo) tiene que ver con el equipo hidalguense: Tuzo Forum, Tuzo Plaza, Estadio Hidalgo, Universidad de Futbol, restaurantes, hoteles
Pase lo que pase ante América, Grupo Carso-Grupo Pachuca, se han asegurado el éxito. Ser finalistas tienen sus consecuencias: mejorar los contratos comerciales y de televisión, vender más cara la publicidad estática, cotizar a su plantilla de jugadores.
El golpe de ser finalista le alcanzará para que en agosto de 2014 dispute la Concachampions, el peor torneo de clubes del planeta pero con un billete al Mundial que le permitirá, en caso de ganar el torneo regional, exponer su marca a nivel internacional y, entonces sí, se hablará de que el equipo de uno de los dos hombres más ricos del mundo...busca también conquistar el mundo.