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Opinión

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La farsa de Cassez

El caso de Florence Cassez, la ciudadana francesa que purga una condena de 60 años en prisión por formar parte de la banda de secuestradores conocida como Los Zodiaco, llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Ayer, su equipo de abogados -comandado por el reconocido penalista Agustín Acosta- confirmó que interpuso un recurso de revisión ante el VII Tribunal Colegiado de Circuito, que preside el magistrado Carlos Hugo Luna Ramos, quien ahora deberá remitir el expediente 423/2010 a la SCJN para que dicte la resolución final.

En el fondo de la apelación de Cassez hay presuntas violaciones a varios artículos (14, 16, 20, 21 y 133) de la Constitución, que obligan a las autoridades encargadas de la administración y procuración de justicia a un debido proceso y a las policías a un desempeño regido por los principios de legalidad, eficiencia, profesionalismo y honradez.

El abogado Acosta insiste en que la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) hizo un montaje del caso. Y por lo menos, esa versión ha servido para alimentar las versiones que se manejan sobre este polémico juicio en el extranjero y que ha puesto a los gobiernos de México y Francia al borde de la ruptura de las relaciones diplomáticas.

El gobierno mexicano hizo un montaje para un canal de televisión, un día después de detener a Florence, para escenificar un supuesto operativo en el rancho en el que fueron encontradas varias personas secuestradas. Con esos videos, según Acosta, se demuestra que hubo retención indebida de su cliente, así como que los testigos que incriminan a Florence participan en el montaje mediático que orquestó la AFI, entonces encabezada por el actual secretario (ministro) de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, dice un cable de la agencia EFE difundido ayer.

Una revisión de la versión pública del expediente del juicio de amparo 423/2010 pone al descubierto los errores cometidos por los policías que participaron en el operativo y también, algunos de los elementos que permiten a los abogados de Cassez denunciar que hubo un montaje mediático, que causó un severo daño a la imagen de la ciudadana francesa.

Las dudas brotan casi de inmediato, luego de que en el parte informativo de los policías que detuvieron a Cassez y a Israel Vallarta, aquel 9 de diciembre del 2005, consignara que el operativo para su aseguramiento diera lugar a las 5:00 horas. Fue hasta que ratificaron sus declaraciones cuando los integrantes del equipo que aprehendió a los presuntos secuestradores, corrigió la información y asentó que comenzaron sus faenas una hora antes.

Los testimonios de los policías coinciden en que Vallarta y Cassez, quienes tripulaban una camioneta Voyager, fueron interceptados poco antes de que ingresaran a la carretera México-Cuernavaca y que mientras los trasladaban a las oficinas de la SIEDO, el presunto líder de la banda de Los Zodiaco les informó que los secuaces que custodiaban el rancho Las Chinitas tenían instrucciones de matar a tres de sus víctimas si no tenían noticias suyas.

No queda claro quién y cómo se decidió la operación de rescate. En cambio, sí queda claro que dos células de elementos de operaciones especiales -10 elementos que portaban armas largas, casco, chalecos, pasamontañas - fueron desplegados en la zona. Iban a bordo de dos camionetas Ford Lobo de doble cabina, una blanca y otra roja, con logotipos de la AFI en las portezuelas.

Todos los agentes que intervinieron en los hechos rindieron declaración ante el Ministerio Público. Sólo uno de ellos, de apellido Zavaleta, portaba reloj; el resto calculó que entre las 6:20 y las 6:25 horas irrumpieron en la vivienda, donde detuvieron a tres secuaces de Vallarta y lograron la liberación de Cristina Ríos Valladares y su hijo Christian, quienes vestían pijamas y estaban encerrados en una habitación del rancho, además del joven Ezequiel Yadir Elizalde Flores.

Ninguno de los policías interrogados recuerda que antes de iniciar su operativo hubieran arribado a ese lugar representantes de los medios informativos o mandos superiores de la AFI. Hasta las 6:40 horas, mientras se daba atención médica a las víctimas, llegó el comandante Francisco Javier Garza Palacios, entonces Director General de Operaciones Especiales de la agencia policial, quien destacaba en el lugar de los hechos porque llevaba un abrigo negro de lana que le llegaba hasta las rodillas.

Unos minutos más tarde apareció Luis Cárdenas Palomino, entonces Director de Investigación Policial de la AFI -también de abrigo-, media docena de mandos medios y superiores de la AFI con sus escoltas y los equipos de grabación de Televisa y TV Azteca. A las 6:47, el periodista Carlos Loret de Mola, conductor de Primero Noticias, presentó al reportero Pablo Reinah, quien reportó que en esos momentos se desarrollaba el operativo de rescate.

En las escenas que se difundieron por cadena nacional aparece Garza Palacios al frente de las dos células de operaciones especiales. El reportero -quien meses después fue despedido de la televisora- pudo entrevistar a las víctimas y a uno de los secuestradores, mientras su camarógrafo mostraba imágenes de armas, celulares, chalecos de la policía... y de Florence Cassez.

Pero los testimonios de los agentes son contundentes: el operativo se realizó en un ambiente claroscuro, no con luz del día y sin que allí estuvieran reporteros o directivos de la AFI.

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