Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

La escisión de Abbott y el recién nacido AbbVie

El complejo escenario que vive la industria farmacéutica mundial ha derivado en los últimos años en un reacomodo intenso que ha llevado a muchas fusiones, adquisiciones y alianzas antes impensables entre distintas compañías. Ahí está la megafusión de Pfizer con Wyeth; la de Merck Sharp and Dohme con Schering-Plough; la compra de Genentech por parte de Roche; la de Genzyme por parte de Sanofi, o alianzas de negocio como la de Sanofi con Bristol-Myers Squibb o la de Lilly con Boehringer Ingelheim.

Pero, contrario a los matrimonios o acuerdos corporativos, algo menos visto son las separaciones entre industrias. Y hoy existe una muy representativa que seguramente resultará emblemática si logra el éxito. Es el caso de la farmacéutica americana Abbott, que en enero acaba de concretar su escisión de todo su brazo de biotecnología, ahora manejado como una empresa aparte, llamada AbbVie. Abbott y AbbVie son hoy dos compañías independientes convertidas en dos entidades de inversión distintas pues, incluso a partir de este 2013, empezaron a cotizar cada una por su lado en la Bolsa de Valores de Nueva York.

Este hecho es lo que ha marcado el 125 aniversario de Abbott -con sede en Chicago, Illinois- que en el 2012 obtuvo ingresos por nada menos que 22,000 millones de dólares a través de sus cuatro negocios de tamaño similar: diagnósticos, dispositivos médicos, nutricionales (con sus sueros Pedialyte y Ensure) y productos farmacéuticos genéricos de marca.

Su presidente mundial, Miles D. White, acaba de decir a sus accionistas que prevé continuar con márgenes crecientes y sólidos flujos, fortalecido en mercados de mayor crecimiento como los mercados emergentes, incluida la región latinoamericana.

Por su lado, AbbVie se quedó con toda la parte de investigación y desarrollo –que es la más costosa y de mayor riesgo, pero también la de mayor potencial- como una empresa de especialidad biofarmacéutica.

El gran reto de AbbVie es encontrar lo más rápido posible nuevas terapias y que sean autorizadas para empezarle a generar ingresos porque hoy los 4,330 millones de dólares obtenidos en el primer trimestre del 2013 dependieron en más de la mitad de su antiinflamatorio Humira, aprobado para varias indicaciones como artritis reumatoide y psoriasis. Y es que Humira fue la mejor herencia que le dejó Abbott a AbbVie, pero su patente vence en el 2016 y debe apurarse a conseguir nuevas estrellas. En este 2013, pierde igualmente la exclusividad de venta de Niaspan (ácido nicotínico), indicado para bajar grasa en sangre (colesterol y triglicéridos), y ello le eleva la premura por nuevos lanzamientos.

¿Cigarro electrónico Marlboro?

El cigarrillo electrónico está prohibido por ley en México y, sin embargo, se vende desde hace años, y bastante. Este producto -que más bien es un vaporizador- se vende por Internet (redes sociales), comercio informal u otras vías por abajo del agua, pero la Cofepris, de Mikel Arriola, no lo ha autorizado e incluso ha hecho varios decomisos del producto. Lo interesante es que la tabacalera Altria (dueña de Marlboro) ya anunció que venderá su propio cigarrillo electrónico (quizá sea la nueva tendencia en la industria) y habrá que ver si logra la venia de la Organización Mundial de la Salud, porque primero tendrá que demostrar con rigurosos estudios si de verdad es efectivo y eficaz como terapia de remplazo o para el síndrome de abstinencia.

Twitter: @maribelrcoronel

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete