Al salir del distanciamiento social, todo será gradual ante la incertidumbre de un rebrote del Covid-19. Veremos cambios en la canasta de consumo: algunos servicios disminuirán su importancia y otros se incrementarán.

Esta crisis sanitaria y de recesión económica hará que, una vez superada la pandemia, surgirá una nueva arquitectura económica con cambios profundos en preferencias de los consumidores y un rebalanceo entre tipos de bienes y servicios a producir. Además, al salir del distanciamiento social, no es que los consumidores se volcarán a reactivar sus niveles de compras ni los productores y comerciantes reabrirán rápidamente sus negocios, recontratando empleados masivamente. Todo será gradual ante la incertidumbre de un rebrote del Covid-19. Pero sí veremos cambios en la canasta de consumo: algunos servicios disminuirán su importancia y otros se incrementarán. Esto tendrá una implicación sobre los ponderadores de la canasta que se utiliza para el cálculo de la inflación e introducirá un sesgo en su medición hasta que se corrija la metodología.

La revista Foreign Policy publica la opinión de nueve distinguidos economistas sobre el tipo de economía global que surgirá una vez superada la pandemia (www.foreignpolicy.com). Reproduzco algunos comentarios que nos aplicarían en México:

“Las empresas que son parte de cadenas de valor globales han visto los riesgos inherentes a la interdependencia y las pérdidas causadas por la disrupción. Estas firmas optarán por cadenas locales en vez de globales. A medida que la contención desaparezca gradualmente, empresas y personas revaluarán sus riesgos individuales” (Gita Gopinath, FMI).

“La recesión será profunda y larga para todas las economías. Igual que en los años 30, veremos un aumento de defaults soberanos y restricciones al comercio y a los flujos de capital. La arquitectura post-coronavirus no nos llevará a los tiempos de preglobalización de Bretton Woods, pero el daño será extenso y duradero” (Carmen Reinhart, Harvard U.).

“En sectores como el retail, ya de por sí bajo presión de la competencia en línea, la cuarentena podrá ser terminal. Muchos no reabrirán y se habrán perdido empleos permanentemente. Si la respuesta de las empresas y los hogares es la aversión al riesgo y una búsqueda hacia la seguridad, se agudizará el estancamiento. Si la respuesta pública a las deudas acumuladas en la crisis es la austeridad, todo empeorará. Es por ello que se requiere una respuesta gubernamental más visionaria” (Adam Tooze, Columbia U.).

“Los cambios en la demanda propiciados por el dislocamiento económico, cambiará la composición del PIB. Continuará elevándose la proporción de los servicios, pero declinarán los servicios presenciales en el menudeo, hoteles, viajes, educación, salud y gobierno en la medida en que la digitalización determinará los cambios de organización y entrega de estos servicios”. (Laura D’Andrea Tyson, UC Berkeley).

Estas reflexiones apuntan a que surgirá un nuevo orden económico post-Covid-19. Se ha evidenciado que, al superarse las crisis, emergen nuevos desafíos. El que sean una experiencia positiva depende de aprovechar las circunstancias favorables, aunque lleven tiempo. Así, surgirán muchas oportunidades de innovación y reconversión productiva para recomponer el empleo y los ingresos de la población.

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Federico Rubli Kaiser

Economista

Revista IMEF

Economista egresado del ITAM. Cuenta con Maestría y estudios de doctorado en teoría y política monetaria, y finanzas y comercio internacionales. Columnista de El Economista. Ha sido asesor de la Junta de Gobierno del Banxico, Director de Vinculación Institucional, Director de Relaciones Externas y Coordinador de la Oficina del Gobernador, Gerente de Relaciones Externas, Gerente de Análisis Macrofinanciero, Subgerente de Análisis Macroeconómico, Subgerente de Economía Internacional y Analista.