La declaración del presidente Peña Nieto en relación con los ataques de Trump a nuestro país es certera. Pero además razona sobre el motivo de las ofensas del presidente estadounidense. Dice: “Si sus declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos”.

Ante las políticas de Washington que nos perjudican, el Senado mexicano ha planteado la necesidad de un condicionamiento en migración, seguridad y combate a las drogas. Una posición de Estado.

Es una aberración utilizar a México como causante de los problemas de Estados Unidos. Trump lo hace para mantener a sus votantes de su lado con promesas regresivas. Pero al reiterar sus insultos fomenta el racismo en su país y la animadversión del nuestro.

El motivo específico es la militarización de la frontera que Trump anunció con toda su estridencia. Pero ello, irónicamente, no es ninguna novedad. Informó sobre el envío de 2,000 a 4,000 soldados de la Guardia Nacional para proteger la frontera con México. En el pasado reciente, Obama hizo lo mismo mandando 1,200 efectivos y George W. Bush 6,000 para complementar el trabajo de las patrullas fronterizas.

Pero todo en Trump es exhibicionismo. Sus insultos han desatado la condena global dentro y fuera del país. Cada día emite una idea balística que pone a su gobierno patas para arriba.

Con todo y que el capitalismo premia los rasgos del psicópata, también ataca con la contención. Si no fuera así, se incrementaría el potencial destructivo que pueden tener las crisis mundiales.

Estamos viviendo el año geopolíticamente más peligroso desde el fin de la Guerra Fría, alentado por las posiciones agresivas de Trump, sobre todo en el cambio climático; la guerra comercial global; la vulnerabilidad de las alianzas regionales; los conflictos abiertos con Corea del Norte e Irán, y la descalificación de los organismos internacionales para la paz y el desarrollo.

Entre algunas consecuencias globales de la posición de EU, es que excita los mayores focos de inestabilidad bélica, lo que significa riesgos mayores. Y las guerras comerciales que promueve a través del proteccionismo pueden afectar el crecimiento económico mundial, porque se deteriora la cooperación entre los países ante una visión de dominio.

Por eso no es de extrañar la contundente declaración del exdirector de la CIA, John Brennan, sobre Trump dada a conocer en el Washington Post: “Cuando se conozca el alcance de tu venalidad, tu bajeza moral y tu corrupción política, ocuparás el lugar que te corresponde como demagogo deshonesto en el basurero de la historia”.

¡Cuidado! Trump ama la guerra y reclama armas. Recordemos que con la matanza de colegiales en su país dijo que si los profesores tuvieran armas, eso no habría pasado.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.