Este domingo la India reportó 400,000 nuevos casos de Covid-19 y nos recuerda que en esta pandemia nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo. 

Ahora imagínense todas las alarmas que se encienden cuando la segunda ola de este de infame virus, tiene al segundo país más poblado del mundo en crisis, con aproximadamente 1409 millones de habitantes, y que además también es clave para la fabricación de vacunas en el mundo.

¿Ya se va viendo por qué aunque la India esté muy lejos, su situación es un problema para el mundo? 

El Instituto Serum de la India es el mayor fabricante de vacunas del mundo por volumen y produce la vacuna Covishield, desarrollada por la Universidad de Oxford – AstraZeneca. En paralelo a esto, el laboratorio indio Bharat Biotech junto al Consejo Indio de Investigación Médica (ICMR) desarrollaron la fórmula de Covaxin, y esto es importante porque si bien antes de la pandemia, la India fabricaba casi el 60% de las vacunas del mundo, incluidas las vacunas contra la difteria, la tos ferina, el tétanos (DPT), la tuberculosis y el sarampión, ahora en estos tiempos tan difíciles esto se ha traducido en un apoyo fundamental para las naciones cercanas y en una participación importante en el programa COVAX que impulsa la OMS , y cuyo objetivo consiste en garantizar el acceso equitativo de las vacuas contra el coronavirus a nivel mundial. 

La campaña, bautizada como "Vaccine Maitri”, que en español significa “la amistad de la vacuna”, diseñada para posicionarse en el tablero político frente a China, ha llegado al rescate de países como Afganistán, Bangladesh, Bután, Sri Lanka, Maldivas, Myanmar y Nepal, y también más lejos, a las Seychelles, Camboya, Mongolia y países de las islas del Pacífico, el Caribe y África. Así como también al de países occidentales como Reino Unido, Canadá, Guatemala. Nicaragua, México, Brasil, El Salvador, Argentina y República Dominicana. 

Mientras que su participación en el programa COVAX permitió el envío de un total de 16.4 millones de vacunas a otros países como Ghana, Costa de Marfil, la República Democrática del Congo, Angola, Nigeria, Kenia, Ruanda, Senegal, Mali, Sudán, Liberia, Uganda, Somalia, Sierra Leona, Mozambique o Etiopía.

Sin embargo, la situación que vive actualmente la India ha llevado al país a suspender todos sus contratos para priorizar la atención nacional, en un contexto en el que los niveles récords de casos y muertes han obligado a sus habitantes a improvisar crematorios en las calles y a los hospitales a rechazar a personas infectadas, porque no tienen suficientes camas y oxígeno. 

De esa magnitud es el problema, y lo peor del caso es que cuanto más propaga el virus, más posibilidades tiene de mutar y crear variantes que eventualmente podrían resistir las vacunas actuales.

Salvar la vida de los enfermos y vacunar al país es clave para detener la propagación del virus. Pero, a pesar de ser el hogar del mayor productor de vacunas del mundo, la India no tiene suficientes dosis, y si esta ola no se puede contener y se propaga a países vecinos con bajos suministros de vacunas y sistemas de salud débiles, el mundo corre el riesgo de reproducir escenas como las de la India.

Actualmente cerca de 129 millones de personas han recibido al menos una dosis de la vacuna. Representado poco más del 8% de la población. No obstante, para resolver el problema, los expertos señalan que se necesitarían aplicar 10 millones de dosis diarias. 

Realidad que parece distante ante el problema mundial que se ve cada vez más cercano.

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Twitter: @HenaroStephanie

 

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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