La concordia hace crecer las pequeñas cosas, la discordia arruina las grandes.

Salustio

En nuestra anterior colaboración comentamos que el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 establece en varios apartados el objetivo de emprender la construcción de la paz y la promoción de la cultura de la paz y que sería altamente conveniente que los valores, actitudes y comportamientos que la caracterizan, los hiciera suyos y practicara el Presidente López Obrador, pues en acciones, discursos y algunos promocionales se continúa propiciando la polarización con lo que se contribuye a un ambiente de encono que se acerca a la violencia y se aleja cada vez más de la concordia.

Las prioridades del Estado no han de limitarse a un supuesto derecho de réplica o de defensa ante sus críticos. Debe recordarse que la autoridad no es titular de derechos, sólo debe actuar en apego a las facultades y atribuciones que la ley establece.

Los actuales expresidentes, que son ciudadanos comunes, como cualquier otro, carecen de protección especial. Por lo tanto, para investigarlos, perseguirlos, acusarlos, juzgarlos y condenarlos, si los supuestos delitos no han prescrito y fuese procedente, se necesitarían denuncias fundadas y pruebas sustentables. Esa tarea corresponde a la autoridad competente de la Fiscalía General de la República.

Acciones de linchamiento denotan incivilidad y convierten a la justicia en mesa de negociaciones, de encuestas, de propaganda que sólo ahondan la polarización. Es conveniente recordar que corresponde a la Fiscalía General la investigación de los delitos que pudieron cometer y en su caso, conforme a la Constitución, excitar a la autoridad judicial para que inicie el proceso legal que concluya, en cada caso, con sendos juicios de culpabilidad o de inocencia.

Nadie puede ser investigado por deseo, por una votación, por una recolección de firmas. La justicia no se funda en ejercicios populares, por democráticos que parezcan. Hay pruebas para actuar en apego a derecho, o no las hay.

El ejercicio de la consulta popular, que impulsa el jefe de las instituciones nacionales, ya contribuye a una mayor confusión y a ensanchar las brechas de encono y escándalo que no abonan a la concordia que tanta falta hace en la vida nacional.

La consulta popular, en una sociedad mal informada, puede aplicarse para manipular respuestas en torno a temas que desconocen la mayoría. No pueden ser objeto de ese tipo de consultas el funcionamiento de la Fiscalía General ni de los poderes judiciales. No conviene soslayar que la Ley -para juzgar-, debe aplicarse por juzgados y tribunales, no por los medios de comunicación ni a partir de consultas populares.

De realizarse la referida consulta popular, es muy probable que su resultado no sea el deseado. De ganar el sí, habrá de estar atentos a la acción de la Fiscalía General, así como a los términos legales para atender al pueblo votante, aunque se sabe que la responsabilidad de la autoridad ministerial es la de actuar conforme al principio de legalidad. En el supuesto de que ganara el no, entonces la Fiscalía General habría sido despojada de sus responsabilidades y competencias, y se violaría el principio de legalidad.

Tampoco es prudente hacer creer que existen quienes sólo desean frenar las acciones que impulsa el gobierno a través de amparos y otros recursos jurídicos, pues acudir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación es parte de la normalidad democrática, sobre todo si esas acciones pueden ser violatorias de la Constitución, de la legalidad o de los derechos fundamentales o impliquen invasión de competencias y abuso de facultades.

Parece que de lo que realmente se trata es de aprovechar el escándalo como propaganda política. Con ello sólo se lastima más la frágil concordia. Se inició un escándalo de corrupción y luego se apagaron cámaras y micrófonos porque se empató el juego, en vez de que se permita el curso de la justicia en apego a la legalidad. La sopa de videos sólo es de utilidad mediática.

Insistimos en recomendar el dialogo y construir puentes en vez de provocar planes de destrucción mutua pues la venganza suele ser traicionera, no beneficiosa. Que gobiernen más las ideas que las pasiones.

Es de suma urgencia reconocer las crisis de salud pública, económica, de seguridad y de violencia contra la mujere que nos afectan a todos, así como encausar las políticas públicas a atenderlas y superarlas.

No parece conveniente continuar propiciando la polarización, es tiempo de estar unidos, practiquemos la cultura de la paz por el bien de todos.

*El autor es abogado y mediador profesional.

[email protected]

Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada