Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debería existir.

Simón Bolívar

 

Hemos comentado que la palabra deja huella, tiene poder e influye positiva o negativamente. La medida del poder del lenguaje es la medida de la capacidad de influir sobre uno mismo o sobre los demás.

En cada palabra tenemos el poder de la paz, que es el poder de la cultura de la paz.

Como sabemos, la forma en la que las personas utilizan la palabra es de utilidad para comprender al otro, para educarlo o para descalificarlo, para construir o para destruir.

En la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio se pronunciaron discursos que convocan a la cordialidad, a la solidaridad y a la cultura de la paz.

El Presidente del Comité Olímpico Internacional envió un mensaje de solidaridad, de paz y de resiliencia e hizo énfasis en que “Unidos en nuestra diversidad, somos más grandes que la suma de nuestras partes. Siempre somos más fuertes juntos,” dijo.

Expresó que es necesaria la solidaridad para ayudarnos, para compartir y para cuidarnos.

Por su parte, la Presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 reiteró en su participación que la visión de futuro requiere de unidad en la diversidad.

Sabemos que la palabra se transforma en arte por poetas, escritores y compositores; en información por los comunicadores y medios; en aliento, guía y solidaridad por los estadistas y líderes, y en polarización, manipulación y destrucción por gobernantes autoritarios.

Ha dicho el Presidente que siempre dice lo que piensa, pero a veces parece que no piensa lo que dice, habla mucho y dice poco. Esa es una de las características de los monólogos mañaneros del inquilino de Palacio Nacional, quien hace alarde del uso de palabras huecas para falsear y ocultar la realidad nacional, así como para difundir decisiones y ocurrencias autoritarias.

Mientras el Presidente intenta destruir nuestro orden constitucional, republicano, federal, su división de poderes y a los órganos autónomos; en la ceremonia organizada para conmemorar el natalicio de Simón Bolívar propuso la “substitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo…” y de paso expuso su postura diplomática en la que alaba y a la vez agrede a los Estados Unidos. Su propuesta, sin embargo, no cuenta con la simpatía de todos los representantes de los países que lo escucharon, tal es el caso de la Vicepresidente de Colombia que el mismo día del evento rechazó la idea.

Planteó la construcción de “algo semejante a la Unión Europea” sin tener en cuenta que se trataría de una larga y descomunal labor que requeriría de una política generalizada de concordia, armonía, unidad y de cultura de la paz en Latinoamérica; política justamente contraria a la que ejecuta su gobierno.

Por lo que hace a Cuba, país en el que no ha habido elecciones libres desde que se impusiera la dictadura, en su discurso alabó e hizo un reconocimiento a su gobierno dictatorial por haber resistido 62 años -sin sometimiento-, al “bloqueo” económico de Estados Unidos, ignorando que el pueblo cubano ha sido sometido y humillado por su gobierno autoritario desde hace décadas. Tampoco tomó en cuenta lo que sostienen otros líderes respecto del ya caduco experimento de la izquierda dictatorial cubana que sólo ha significado sufrimiento para los habitantes de la isla. Tal es el caso de Nicolás Maduro, quien ha declarado que el bloqueo de Norteamérica a Cuba se ha vuelto un mal pretexto para condonar el fracaso económico de la dictadura y el consecuente dolor que significa para los cubanos.

Mientras el Presidente López Obrador propone la unidad de los países latinoamericanos, en nuestro país no muestra empatía con ningún sector de la población, sólo consigo mismo, sus causas y sus ocurrencias. Es evidente que tiene la idea de que él es México, el Estado y el Pueblo.

El gobierno de nuestro país, sus partidos políticos y los medios de comunicación alineados con la 4T han hecho una insistente y confusa campaña para que la población participe en una consulta que, según sus promotores, está dirigida a enjuiciar a expresidentes y han difundido los supuestos daños ocasionados por quienes gobernaron de 1994 a 2018.

Sin embargo, cuando inocentemente acudan el domingo a las urnas, los votantes leerán en la boleta que tendrán a la vista un texto totalmente distinto a lo anunciado que, de inicio, no utiliza los conceptos “enjuiciar” ni “expresidentes”.

Con esa consulta se agita más la cordialidad, se propicia más la polarización, la discordia y el odio. Es urgente buscar más allá de las limitaciones que implica el prejuzgar, acciones que nos dirijan hacia la reconstrucción y tranquilidad del tejido social y a recuperar la cordialidad.

No es esta la primera consulta, encuesta o sondeo que impulsa el actual Presidente para aplicar medidas y así justificar sus ocurrencias. Tal es el caso de la ilegal encuesta que, sin haber asumido la Presidencia de la República en octubre de 2018, organizó para cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México que, entre otros daños, implica que paguemos más de trescientos mil millones de pesos por el aeropuerto que no vamos a tener, cuya construcción llevaba un muy importante avance de obra. Ese aeropuerto colocaría a la capital como un punto de escalas de vuelos internacionales y fue de las primeras acciones que propiciaron una grave e innecesaria polarización social.

Un gobierno propenso a la opacidad y a la mentira contribuye en gran medida al deterioro del tejido social.

Detengamos el tránsito al abismo y recuperemos la ruta del desarrollo. Para ello, resulta indispensable entender cómo funciona el mundo y la humanidad del siglo XXI, sobre todo a la luz de los cambios globales derivados de la pandemia en materia de salud, de economía, de seguridad pública, de energía, de protección del medio ambiente y del deterioro de la clase media.

Parece desconocerse que el valor de la verdad da valor a la palabra.

Como hemos insistido, el dialogo es la vía de la distensión.

*El autor es abogado y mediador profesional.

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada

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