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Opinión

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Judicializar la política o politizar la justicia

Eliseo Rosales Ávalos

Los poderes deben respetar y hacer respetar la Constitución

El Poder Judicial, aburguesado y arrogante, ha sido llamado a rendir cuentas a la sociedad, desprestigiado y poco eficaz es presa fácil de la 4T, movimiento que ante el descrédito de las instituciones, con muy poco, empuja mucho.

Que los conflictos se resuelvan en los tribunales es sano, que para ello existe un extenso marco jurídico, nada tiene de malo, que un juez decida sobre los amparos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, desde luego que el juez puede pronunciarse sobre vicios de legalidad, pero no puede decidir dónde debe construirse el mencionado aeropuerto. Es normal que un juez conozca del caso de Rosario Robles; sin embargo, los errores e interpretaciones excesivas desprestigian la impartición de justicia.

Politizar la justicia, al grado de que los jueces razonen con criterios políticos y no judiciales sus decisiones, es grave. Por el contrario, judicializar la política, es decir, que los jueces se extralimiten tomando decisiones que le corresponden a otros poderes, resulta igual de grave, lo saludable es un sistema de pesos y contrapesos que equilibre la relación entre los poderes. Que no quepa duda, todos los poderes deben respetar y hacer que se respete la Constitución, pero el guardián de la constitución, sin empachos ni regates, es el Poder Judicial.

Aunque el ministro Arturo Zaldívar entiende la complejidad de los tiempos, esbozando su visión de cambio, se queda corto ante el enorme reto que tiene ante sí el Poder Judicial; no es una exageración decir que el país necesita más de una transformación judicial que de una política. Sin soslayar que la política mexicana es nauseabunda.

Tampoco es con recortes y bajos sueldos como se le dará viabilidad, ni mucho menos con propuestas sobre el número de ministros o magistrados como las impulsadas por Ricardo Monreal desde el Senado.

Requiere una verdadera transformación que va más allá de erradicar la corrupción y el acoso laboral; muchos funcionarios judiciales se sienten perseguidos e indefensos ante los embates internos y externos.

Es menester transformar instituciones jurídicas como el amparo, dar cabida a las pruebas electrónicas, todos los días en redes sociales los ciudadanos identifican delincuentes, —esfuerzos que no trascienden más allá de la condena social—, acortar los procesos judiciales y darles mayor coercibilidad a las sentencias.

Querido lector, sólo así el Poder Judicial podrá ser el timón civilizatorio de un México con el que soñamos desde hace muchos años.

Twitter: @ErosalesA

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Eliseo Rosales Ávalos

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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