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Inseguridad en América Latina

La identificación de las nuevas tendencias delictivas, pero sobre todo el análisis prospectivo a nivel global, estaba entre las prioridades de la Interpol al arranque de la década. Los organismos encargados de la aplicación de la ley —definió— tienen el imperativo de diseñar estrategias policiales anticipatorias para combatir el abanico de desafíos planteados por los generadores de amenazas, tanto de forma individual como colectiva.
Los efectos de la pandemia por el coronavirus sobre la salud y la economía mundial fueron inmediatos, pero en el mapa mundial de los delitos apenas son notorios. El cambio en las tendencias de la delincuencia motivó que la oficina central de ese organismo —ubicada en Singapur— enviara un cuestionario a los 190 países miembros, revisara las estadísticas e informes nacionales sobre la delincuencia y su banco de datos, que incluye cerca de 60,000 notificaciones rojas y difusiones, desglosadas por códigos de delitos.
De la agilidad de las organizaciones criminales para diversificar hay amplia constancia. Y en el último bienio, han emergido cinco amplios ámbitos delictivos, que dominan el panorama de las amenazas de la delincuencia a escala mundial: la delincuencia organizada, el tráfico ilícito (en el que destacan el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de migrantes), los delitos financieros (en particular el blanqueo de capitales, las estafas financieras y la corrupción, en tanto que crucial facilitador de delitos), los ciberdelitos (sobre todo el ransomware, el phishing y las estafas por Internet) y el terrorismo.
Para la región de las Américas y el Caribe —de acuerdo al informe de la Interpol sobre las tendencias que representan una seria amenaza para la seguridad y el bienestar de las entidades y los agentes, tanto públicos como privados-— el tráfico de armas actualmente es la amenaza mayor, en el Top 10 de las tendencia delictivas. La explotación y abuso sexual de menores en Internet se situó en tercera posición.
La delincuencia organizada se sitúa en quinta posición, entre las tendencias delictivas mayoritariamente percibidas por los países miembros de la región como una amenaza alta o muy alta.
Los grupos delictivos de tipo mafioso presentes en la región constituyen un importante motor de la delincuencia organizada, reconoce la policía internacional. Y tanto los actores gubernamentales como la corrupción “probablemente desempeñan un papel fundamental en la facilitación” de la delincuencia organizada.
La narrativa de las agencias estadounidenses encargadas de combatir al crimen organizado es diametralmente distinta. Los análisis de la Interpol identifican que la producción y distribución de cocaína —y no el fentanilo— es la tendencia relacionada con drogas mayoritariamente percibida por los países miembros de la región como una amenaza alta. La trata de personas y el tráfico de migrantes constituyen asimismo los mercados delictivos más generalizados en el conjunto de la región.
Sobre los delitos financieros, la categorización es relevante: “Aunque el blanqueo de capitales es un delito en sí mismo, también es un facilitador determinante de otros delitos, y las entidades financieras de la región probablemente han desempeñado un papel decisivo en el blanqueo de unas ganancias ilícitas que sirven para apoyar y fortalecer a la delincuencia organizada”.
El ransomware es la tendencia de la delincuencia mayoritariamente percibida como una amenaza alta o muy alta. Los países miembros señalaron asimismo su firme convencimiento de que la mayoría de las tendencias de la delincuencia se intensificarán de aquí a entre tres y cinco años.
Efectos secundarios
AGARRÓN. Con solo cuatro votos en contra, de 19 posibles, los decanos del Colegio Nacional del Notariado validaron las dos planillas que compiten por la presidencia de ese organismo. Guadalupe Díaz Carranza y Nicolás Maluf Maloff son los aspirantes.

