1. No hay imagen más contundente, del fracaso de la estrategia de seguridad del actual gobierno, que la de ver a una veintena de niños, con armas largas, practicando posiciones de tiro en una carretera, de la montaña baja de Guerrero.

Y como suele hacer este gobierno, cuando se le hace el señalamiento a Alfonso Durazo, responde que el problema no es la estrategia, sino la irresponsabilidad de los padres, de armarlos y prepararlos para su propia defensa. Zafándose del fondo del asunto y recriminando a los adultos que les dieron las armas. Como siempre.

Que niños porten armas es un delito, en primer lugar. Que se las den sus padres o cualquier adulto, es delito. Que hagan practicas ostensibles en público, cumple propósitos que no sabemos qué fin persiguen. Que las comunidades de la montaña de Guerrero crean necesario el reclutamiento me pone a pensar.

Por razones diversas tuve que recorrer la zona hace unos meses. Está plagada de autodefensas a las que cada cruce o entrada o salida del pueblo en cuestión, hay dar una moneda para su sostenimiento.

En una parada a comprar algo de comer pregunte a la señora que me atendió: ¿Oiga y esto de las autodefensas le parece bien a usted? pregunte. Uyyy Don, si supiera. Cuando los federales estaban aquí o la policía estatal, no hacían nada. Con las autodefensas por lo menos a alguien le importa lo que nos pasa y nos cuidan mejor.

En resumen, la ley de la selva. Si vienes por mí, aquí te espero niños o no niños, bien armado y a ver de a como nos toca. La ausencia del Estado y la ausencia de la ley. Un país en donde tu te tienes que cuidar solo.

2. Ayer, (jueves) uno de los paleros (le dicen periodista) del presidente, se levantó y le pregunto: ¿No le parece lamentable que periodistas, como Ciro Gómez Leyva, utilice a niños que deberían ser intocables, para criticar la política de salud? Y, el presidente se le fue al cuello diciendo que no tenían ética, ni él, ni Héctor de Mauleón, ni Pablo Hiriart (los tres por cierto prestigiados y valientes periodistas, me consta). Que nunca la han tenido y que, por fin, no sólo se oye la voz de ellos, sino la del gobierno y de ahí se lanzó a linchar por complicidad con las farmacéuticas al director del Hospital Federico Gómez y a los papas que claman por medicamentos para sus hijos. Y prosiguió en contra de la corrupción que ahí se daba y que ya estaba en investigación.

De nuevo, la culpa no es del gobierno, es de los papas por hacerle el caldo gordo a las farmacéuticas, y al director del Hospital por posibles tratos obscuros con PISA. El gobierno está bien, aunque se estén muriendo niños o no se les pueda dar atención.

Y, la verdad no es que creyera que el sistema de antes fuera una maravilla, o pensara yo que no pudieron darse actos de corrupción en el sistema, lo que me parece inadmisible, es en el cómo se hacen las cosas, a raja tabla y sin ninguna previsión. En efecto, el INSABI fue puesto en marcha, sin ningún calculo técnico y sin prever consecuencias de la implementación. El gobierno en vez de rectificar, de enmendar, acusa a los papas, a los periodistas y al director del hospital, del problema. Cuando ellos mismos aceptaron en palabras del subsecretario de salud, que las medicinas habían llegado el 10 de enero.

Dos imágenes para ponernos a pensar en la operación del Gobierno. Lamentable e irresponsable. Así es para angustia de todos nosotros.

Miguel González Compeán

Abogado, politólogo y economista

Columna invitada

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.