Nos equivocamos los que pensamos que un triunfo de AMLO generaría turbulencia en los mercados. El tipo de cambio del peso ganó unos centavos frente al dólar a lo largo de la jornada electoral y luego retrocedió, cuando se supo el enorme margen con el que López Obrador ganó. Hay inquietud por lo que significará una amplia mayoría en el Congreso, pero nada del otro mundo. La mejor prueba de ello es que el peso respetó el techo de las 20 unidades por dólar. Los mercados ya asimilaron el triunfo del líder de Morena. Algo similar está pasando con los empresarios de México. El Consejo Mexicano de Negocios, el Consejo Coordinador Empresarial y la Confederación Patronal de la República Mexicana se pusieron en la fila para reconocer el triunfo y felicitar a un candidato que no era su favorito. Se comprometen a trabajar con él.

No estamos ante una historia de amor tardío, sino frente a algo que quizá sea mejor: un gesto de pragmatismo. El sector privado entiende que debe buscar un diálogo de calidad con el próximo presidente. López Obrador y su equipo saben que requieren generar confianza entre los empresarios para acometer la agenda de transformación que han prometido. La inversión privada es el motor más eficiente para la producción de la riqueza. No se opone a la inversión pública, por el contrario. Necesita de ella.

El primer discurso de López Obrador, en el Hotel Hilton, incluyó varios mensajes para el sector privado y para los mercados. Promete respetar la autonomía del Banco de México y un manejo equilibrado de las finanzas públicas; reiteró que no habrá expropiaciones y advirtió que revisará los contratos petroleros, pero en el contexto del combate a la corrupción, más que de la reversión de la reforma energética. Fueron media docena de compromisos, pero enunciados con claridad. Son buenos para la noche del triunfo, pero no bastan para saber cómo será la política económica. En qué cosas habrá continuidad y en cuáles tendremos ruptura. No hay prisa por saberlo, por lo pronto hay calma en los mercados. En el corto plazo, el gran problema será Trump y sus planes para el TLC.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.