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Opinión

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IFE: ¿autónomo?

Por cinco votos contra cuatro, el Consejo General del IFE, en su sesión del pasado viernes 13 de febrero del 2009, perdonó a las televisoras por la conducta atípica en que incurrieron durante la transmisión del Super Tazón cuando presentaron en bloque y alterados los anuncios electorales.

Ese perdón se otorgó, pese a que la conducta que observaron las televisoras al modificar las pautas de televisión proporcionadas por el IFE, estaba plenamente tipificada como sancionable por el Cofipe y pese a que el proyecto original de acuerdo propuesto por la Secretaría Ejecutiva del IFE establecía una multa por 7 millones de pesos a Televisión Azteca y 4 millones a Televisa. Sin embargo, los consejeros optaron por discutir y votar un proyecto alternativo presentado de último momento por el Consejero Marco Antonio Baños que proponía sobreseer el proceso en virtud de que la transmisión de los spots ya se había normalizado. Esta decisión poco justificada, se tomó con el voto en favor de los Consejeros Marco Baños, Francisco Guerrero, Marco Gómez, Benito Nacif y Arturo Sánchez.

Esta decisión debilita al IFE, pues lo hace ver como un ente capturado por las televisoras. En materia de políticas públicas, la captura del regulador es un fenómeno que sirve para explicar por qué la regulación a veces favorece ciertos intereses particulares por sobre aquellos de la sociedad. La captura de funcionarios se da de varias formas: mediante la influencia de grupos de interés en el nombramiento de éstos, mediante el ofrecimiento de incentivos (dinero o trabajo al final del encargo) o a través de amenazas durante el ejercicio de su función.

En materia de diseño institucional, para producir órganos de gobierno verdaderamente independientes es importante dotar a éstos de autonomía constitucional. Dicha autonomía, a fin de ser eficaz, debe presentar además, ciertos atributos. La propuesta de nombramiento de las cabezas del organismo debe ser competencia de un poder distinto a aquel que las aprueba. La duración del encargo debe ser suficientemente amplia como para trascender el ciclo electoral de los políticos que hacen los nombramientos. Los dirigentes del organismo sólo deben ser removidos mediante juicio político. El monto de los emonumentos debe ser atractivo y se les debe dotar de una jubilación honrosa. En México, Banco de México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y las locales, así como el IFE, gozan de autonomía constitucional, pero su diseño varía.

En el caso del IFE los atributos autonómicos se presentan parcialmente, lo que debilita su independencia. El nombramiento de los consejeros es hecho, principalmente, por diputados de los tres partidos grandes y sin la participación de la Cámara Alta o del Ejecutivo. Los consejeros, como lo demostró la reforma electoral del 2007, son removibles a gusto de los partidos, y de darse este supuesto, no gozan de jubilación alguna, sino, en el mejor de los casos, de una liquidación a negociar. Ante tales deficiencias de diseño institucional, la reputación de cada consejero, es el mejor garante de independencia. Lamentablemente, al haber sido designados los actuales consejeros por cuotas y por consenso, más que por prestigio, la mayoría carece de una reputación que cuidar y es presa fácil de las presiones políticas.

La decisión de perdonar las multas a las televisoras sienta un mal precedente para las elecciones que vienen. La del 2009, por las deficiencias de la última reforma electoral, se prevé será una elección plagada de controversias. Si el IFE no empieza a construir a través de sus decisiones, un prestigio de imparcialidad y fortaleza, difícilmente podrá salir airoso de los conflictos por venir y pudiera afectar la confianza de la ciudadanía en los resultados electorales.

enriquediaz_infante@hotmail.com

*El autor es maestro en Política por la London School of Economics.    

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