“Tengo más trabajo ahora que cuando estaba en la oficina”, era la queja común entre quienes empezaron a trabajar desde sus hogares por la pandemia. Sin embargo, conforme pasaron las semanas de esta larga cuarentena, el descontento se matizó con expresiones como: me siento más productivo, aprovecho mejor el tiempo, estoy más pendiente de mi familia.

Estas expresiones, escuchadas con frecuencia, fueron recuperadas en una encuesta publicada por la Asociación de Internet MX realizada en la primera quincena de mayo sobre la opinión de las personas que laboran de manera remota.

Esta encuesta, realizada entre 2,500 personas en condición de home office, revela un 70% de empleados que perciben tener más trabajo que lo habitual. No obstante, 90% afirmó que les está gustando trabajar desde sus hogares y el 70% se sienten más productivos.

Cerca de dos meses después de la fecha en que se realizó esta exploración, las empresas ya están retomando sus actividades, y la opción de mantener los trabajos a distancia es una tendencia definitiva.

Estado físico y emocionalen home office, Asociación de Internet.MX
Estado físico y emocionalen home office, Asociación de Internet.MX

Trabajar más horas y sentirse más productivos es contradictorio

De acuerdo con el estudio sobre la situación laboral entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2019, los empleados en México reportamos las jornadas de trabajo más extendidas, pero con los más bajos indicadores de productividad. La OCDE atribuye este comportamiento a la brecha de desigualdad e inclusión social que prevalece en el país.

En el balance que hace la AI.MX, un 40% de las personas en condición de teletrabajo aseguran dedicar entre 9 y 12 horas diarias a las tareas de la oficina, tiempo que supera las 5 horas del promedio que reportaba la OCDE en 2019 en México.

Ese sobreesfuerzo de trabajo no se refleja ni con más productividad y ni mayores remuneraciones, menos ahora que estamos en estado de excepción. A muchos trabajadores les han reducido sus salarios y probablemente están intensificando sus jornadas frente al temor de perder el empleo.

Brecha de desigualdad y teletrabajo

El Centro de Empleabilidad de la Universidad Iberoamericana señala en un artículo recientemente publicado: “Cuando se trabaja en una oficina, los empleados tienden a alargar la duración del tiempo […] Por lo contrario, en un trabajo a distancia, las métricas y resultados pueden ser bajo objetivos, logrando así maximizar las horas laborales”.

Los beneficios esperados sobre las prácticas del teletrabajo que señala el centro de estudios de la Ibero (mayor eficiencia, productividad y mejor calidad de vida para el empleado) en este momento no se están cumpliendo. Es por ello que tendríamos que observar las variables sobre la brecha de desigualdad e inclusión social que señala la OCDE con relación a las cargas horarias laborales y la productividad.

Por ejemplo, Pilar coordina un equipo de 600 personas que dan servicios a clientes a través de un call center que momentáneamente está operando a distancia. Ella comenta que los resultados han sido positivos, pero advierte que detrás de los evidentes beneficios económicos de esta modalidad del trabajo para los empleados y su empresa, la operación a distancia se tiene que analizar con relación a las condiciones de vida de cada persona.

Los call centers reclutan principalmente a jóvenes escolarizados de escasos recursos. Viven con sus familias o comparten vivienda con más de dos personas en espacios limitados y con reducidas opciones de privacidad. 

En el caso del equipo de Pilar, se han reportado incidentes comunes durante la atención al cliente, pero no han faltado informes que revelan situaciones de violencia en el hogar. Tanto hombres como mujeres le han manifestado que tienen que negociar diariamente con la demanda de tiempo de sus familias para realizar tareas domésticas, por el solo hecho de estar presentes. Y hay quienes le han pedido regresar a las oficinas, con todos los riesgos de salud, porque ese es el único espacio en el que tienen cierta privacidad.

La tecnología está resolviendo el problema de las empresas, pero, ¿estaremos socialmente listos para migrar a la modalidad de home office?

*Elsa Díaz Coria A. estudió comunicación y RP. Ha sido reportera, analista de información y desde el año de 1998 es consultora de comunicación para empresas y organizaciones del sector privado.

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