Nada de lo que publica la muy prestigiada revista británica The Economist respecto al presidente Andrés Manuel López Obrador es nuevo para los mexicanos. Nada.

No hay ningún dato revelador, no hay una noticia exclusiva. Es lo mismo que los ciudadanos de este país saben perfectamente bien. Algunos deciden ignorarlo, otros combatirlo y no pocos lamentarlo.

Tampoco es la primera vez que un medio extranjero, algunos con más prestigio y alcance que otros, decide poner énfasis en la manera en que López Obrador y su 4T llevan las riendas del país.

De hecho, se ha multiplicado la atención que en el exterior ponen a las políticas asumidas por este gobierno, en concordancia con la radicalización de la agenda del lopezobradorismo.

Sin embargo, este recuento que ahora hace The Economist ha generado gran revuelo dentro del país porque esa fotografía de la 4T salta de la crítica local a las manos de los hombres y mujeres más influyentes del mundo en materia política y económica.

El peso de una portada como la de esta semana en The Economist, con esa imagen literalmente radiante del Presidente, con el ejército, armado, en la base de la composición y el humo contaminante de la hoy tan denostada industria petrolera, enmarcan una frase que tampoco es novedosa, pero que es demoledora: El falso mesías mexicano.

Seguramente esta mañana un muy encolerizado López Obrador habrá de responsabilizar a los conservadores de enderezar una campaña para desprestigiarlo. Querrá ver razones electorales y la libertad que él aduce para violar las leyes electorales, no la habrá de reconocer en aquellos que, desde cualquier parte del mundo, emiten una opinión contraria a su gobierno.

Claro que no es un complot de sus adversarios cuando una descripción tan puntual de lo que hoy sucede a México llega así a la portada de uno de los medios impresos más prestigiosos del mundo y es capaz de robarle el espacio de ser la historia principal a otros temas como la guerra de Israel contra Hamas, las investigaciones del origen de la Covid-19, el secuestro en Bielorrusia de un avión o hasta la bonanza del flujo de capitales.

The Washington Post, The New York Times, Bloomberg, The Guardian y muchos otros medios de gran prestigio en el mundo han dedicado espacio a estas denuncias sobre las formas poco democráticas y hasta contrarias a la lógica en que se mueve el actual gobierno.

Hay razones suficientes para atender cómo The Economist advierte que López Obrador puede arruinar a México, sin pensar que algún opositor mexicano les pagó para que lo publicaran.

Esos argumentos son los que hoy están formando una visión de la condición actual de México entre los lideres globales que a esta hora tienen entre sus manos la publicación. Son muchos de ellos los que habrán de decidir si invierten o no en este país.

Tener una visión crítica de lo que hoy no está funcionando claramente en México genera una presión social para que también en la 4T lo lean, no simplemente lo descalifiquen y ataquen, y puedan recomponer lo que todavía a estas alturas se pueda corregir y salvar.

enrique.campos@eleconomista.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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