¿Alguna vez se ha preguntado qué tan incluido financieramente está? De acuerdo con la definición descrita en la Política Nacional de Inclusión Financiera, se debería cuestionar lo siguiente: ¿tiene acceso a servicios financieros formales? En caso de que tenga acceso a éstos, ¿los usa? Y si los usa, ¿qué tal está su educación financiera? Finalmente, ¿está protegido para utilizarlos? La respuesta a cada una de estas preguntas le permitirá saber qué tan incluido (o excluido) está. Para construir estas preguntas e inferir el grado de inclusión financiera, se utilizaron algunas métricas del Reporte Nacional de Inclusión Financiera 2018 (RNIF-18).

Acceso. Lo que se desea conocer es la existencia y cercanía de infraestructura para acceder a productos y servicios financieros, independientemente de que hoy en día exista tecnología para acceder remotamente nos enfocaremos a nivel municipal: ¿el municipio en donde se vive cuenta con infraestructura como sucursales, cajeros automáticos, comisionistas o terminales de punto de venta?

• Nivel bajo. Si se vive en algún municipio sin canales de acceso.

• Nivel básico. Si se vive en algún municipio con sólo un canal de acceso.

• Nivel medio. Si se vive en algún municipio con dos o tres canales de acceso.

• Nivel alto. Si se vive en algún municipio con los cuatro canales de acceso.

Entre mayor infraestructura exista y esté cercana a los habitantes, tanto las personas como las empresas pueden disminuir sus costos de transacción y de oportunidad para acceder formalmente al ahorro, inversión, seguros, créditos y transacciones, entre otros. Según la información presentada en el RNIF-18, en junio del 2017, se tenían identificados 549 municipios sin presencia de canales de acceso, en los que habitan 1.6% de los adultos de la población mexicana; 285 municipios contaban con sólo un canal, donde vivían 1.6% de los adultos; 571 municipios con dos o tres canales y 6.6% de los adultos; 1,053 municipios con los cuatro canales y 90.2% de la población adulta.

Uso. En caso de que se tenga acceso a servicios financieros, ¿utiliza cuenta o producto de captación para recibir pagos, hacer pagos o transferencias, ahorrar o invertir dinero? ¿Tiene línea de crédito o acceso a crédito formal? ¿Cuenta con seguros? ¿Tiene opciones de ahorro voluntario o esquemas de inversión para el retiro? ¿Usa las opciones digitales como apps, páginas web, etcétera?

• Nivel bajo. No utiliza ninguna.

• Nivel básico. Utiliza al menos una de las primeras cuatro y se puede o no hacer uso de las opciones digitales de su institución financiera (apps, páginas web, etcétera).

• Nivel medio. Utiliza las primeras cuatro (todas) y utiliza el portal de internet de su institución financiera.

• Nivel alto. Tiene el nivel medio y utiliza aplicaciones asociadas a su cuenta en su teléfono celular.

Entre más se utilicen los servicios financieros formales y se integre la tecnología, se tiene la posibilidad de hacer transacciones, ahorrar, invertir, contratar un seguro y solicitar crédito, herramientas que, bien utilizadas, pueden dar la posibilidad de incrementar el patrimonio, iniciar un negocio, administrar los riesgos, disminuir costos y optimizar tiempos, entre otras cosas. Al cierre de junio del 2017, el sector de la banca múltiple reportó 13 millones de cuentas que tienen asignado un teléfono celular como medio para realizar transacciones y éstas representaban sólo 15% del total de las cuentas transaccionales.

Educación financiera. Ya que se tiene acceso a los servicios financieros y se utilizan, con la educación financiera se busca que la población adquiera aptitudes, habilidades y conocimientos para estar en posibilidad de efectuar un correcto manejo y planeación de sus finanzas personales, así como para evaluar la oferta de productos y servicios financieros. Primero, ¿lleva a cabo una administración y planeación de sus finanzas, por ejemplo, realizar un presupuesto o registro de gastos? ¿Tiene identificada la fecha de los pagos o sólo hace compras planeadas? ¿Se planea la contratación de los servicios financieros, por ejemplo, administración de riesgos ante eventos adversos? ¿Toma en cuenta el largo plazo? Segundo, ¿se utiliza de manera óptima el tipo de producto o servicio financiero con el que cuenta? ¿Cree que le saca el máximo provecho a sus tarjetas de crédito? ¿Conoce y aplica medios para proteger su información? Y tercero, ¿conoce los diferentes tipos de crédito hipotecario?

• Nivel bajo. En general, no realiza ninguna de las tres actividades.

• Nivel básico. En general, lleva cabo al menos una de las tres actividades.

• Nivel medio. En general, realiza dos de las tres actividades antes mencionadas.

• Nivel alto. En general, realiza las tres actividades antes mencionadas.

Es deseable que un usuario con educación financiera tome decisiones acorde a sus intereses, elija productos que se ajusten a sus necesidades y comprenda los derechos y obligaciones asociados a la contratación de esos servicios. De acuerdo con la información presentada en el RNIF-18, en el 2015, 37% de los adultos en México llevaba un registro de sus gastos y 76% reportó hacer compras que no tenía planeadas; asimismo, 17% comparó productos de ahorro antes de contratarlos y 73% no tenía algún tipo de seguro.

Protección al consumidor. La protección al consumidor implica el diseño e implantación de un marco normativo para proteger a los usuarios de servicios financieros y, de esta forma, generar confianza en las instituciones financieras. Para este indicador, se puede generalizar el marco normativo de la siguiente manera: ¿sabía que en México existe una institución pública a la que se puede acudir para la atención de problemas relacionados con servicios y productos financieros (Condusef)?¿Sabe que existen mecanismos para prevenir el riesgo de robo de identidad denominados bases de colaboración en materia de suplantación o usurpación de identidad? ¿Sabe que existe una ley para regular instituciones de tecnología financiera? ¿Sabe que al interior de cada institución financiera hay áreas especializadas donde atienden a los usuarios o clientes con respecto a consultas, quejas y reclamaciones de forma directa llamadas Unidades Especializadas de Atención a Usuarios (UNE)?

• Nivel bajo. No existe ninguna.

• Nivel básico. Existe al menos una y puede robustecerse el marco normativo.

• Nivel medio. Existen entre dos y tres y puede robustecerse el marco normativo.

• Nivel alto. Existen las cuatro y puede robustecerse el marco normativo.

Según la información presentada en el RNIF-18, las acciones de defensa de la Condusef en el 2017 fueron de 1.75 millones; en ese año existían 7,800 oficinas regionales de la UNE, 61 módulos de atención y 36 delegaciones estatales de la Condusef.

Para definir aproximadamente su grado de inclusión financiera, las respuestas de nivel bajo valen uno, las básicas valen dos, las medias valen tres y las altas valen cuatro. Lo adecuado es obtener 16 puntos. Es importante señalar que los conceptos que se consideraron en esta medición se pueden modificar para ser más detallados, por ejemplo, en función del producto y servicio financiero o de la institución que los ofrece (como pueden ser las empresas fintech) o de la tecnología que se utilice.

Finalmente, los temas de acceso y protección al consumidor, aunque son importantes, son exógenos; mientras que el uso y la educación financiera corresponden a cada una de las personas aplicarlos ya sea como individuo o como empresa, para aprovechar los productos y servicios financieros que se ofrecen en el país.

El autor es director de Evaluación y Buenas Prácticas en BBVA Bancomer.

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