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Opinión

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Hablemos de la microbiota y los políticos

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A primera vista pareciera que este título no sugiere que hubiera algo en común entre la política y los políticos y el microbioma y la microbiota. Así que empecemos por definir mejor qué es la microbiota y el microbioma y poder hacer una correlación con la política y los políticos. 

Dos investigadores mexicanos, Bertha Pérez y Tobías Portillo, escribieron en su portal del Instituto de Ecología, INECOL: Las bacterias del cuerpo; la lucha entre el bien y el mal. Un título muy adecuado para hacer una correlación entre el microbioma y la política.

La microbiota se define como la comunidad de microorganismos que ocupa un medio o hábitat específico dentro de un organismo superior, por lo tanto, es importante que recordemos que los microorganismos se encuentran en todas las superficies de nuestro cuerpo, principalmente en boca, intestino, vía respiratoria, vagina, piel e incluso en los ojos. Está constituido por hongos, levaduras, arqueas, virus, pero principalmente son las bacterias las que más se han estudiado en esta interacción con nuestro cuerpo. En promedio una persona puede llegar a albergar 37,000 millones de células bacterianas, donde el 97 % viven en el intestino grueso. Ahora bien, el término de microbioma se refiere a la microbiota y a la función que desempeña dentro de dicho entorno. La alteración entre el microbioma y nuestro cuerpo se conoce como disbiosis. 

En años recientes se ha vuelto un campo muy importante de conocer pues se ha implicado al microbioma en múltiples enfermedades como son las autoinmunes (nuestras propias defensas atacan a nuestro organismo), autoinflamatorias, en cáncer, obesidad, síndrome metabólico, riesgo cardiovascular, problemas neurológicos, etcétera.

Incluso desde el 2018 se ha establecido el 27 de junio como el “Día Mundial del Microbioma”. Habitualmente las bacterias luchan por un espacio dentro de nuestro organismo llegando a establecer diferentes ecosistemas y equilibrios o desequilibrios metabólicos, es decir, hay microbios “buenos”  o “comensales” y microbios “malos” o “patógenos” para el huésped que habitan. Así es como tenemos microbios de tipo comensal, donde existe una relación benéfica del microorganismo con el huésped, sin que este último sufra daño u obtenga alguna ganancia de la misma y también en los casos donde el huésped sí obtiene cierto provecho de esa interacción, lo cual sería un efecto de comensalismo simbiótico, en donde ambos obtienen beneficios mutuos para su supervivencia. Contrariamente están microorganismos patógenos, que son los agentes infecciosos que pueden causar enfermedades que pueden llegar a ser graves y comprometer la vida del huésped. De esta manera, tanto los comensales como patógenos encuentran en cada organismo una forma para permanecer alojados en un ambiente que les proporciona espacio, sustrato, abrigo, transporte y alimento.

Cuando enfermamos por una infección, muchas veces recurrimos al uso de antibióticos, en donde la idea es tratar de eliminar al agente patógeno causal de la enfermedad, sin embargo, esos medicamentos no distinguen de los microorganismos buenos y malos, y así después de una dosis de antibióticos hay que esperar a restituir a la microbiota. En este punto, es importante señalar que las bacterias pueden mutar, es decir, que se produzcan cambios en el DNA o RNA bacteriano, que las pueden volver resistentes a los antibióticos y prolongar su supervivencia y una enfermedad cuando sea patógena.

Finalmente, para tener un entendimiento global de nuestra convivencia con el microbioma, es que desde que nacemos hasta que morimos, tenemos que convivir con estos microorganismos que viven en nuestro organismo y aunque van cambiando conforme la edad, siempre estarán presentes, pero también depende del huésped que pueda haber una selección de una microbiota más beneficiosa para él.

Ahora en lo referente a la política, se dice que esta palabra es polisémica, es decir que tiene más de un significado o acepción. Para fines prácticos, política es aquello que involucra a los ciudadanos y los asuntos públicos. Es una forma de regir a los individuos que conforman un grupo social en un territorio específico, sobre los cuales le corresponde legislar, extraer y distribuir los recursos. Incluso, la Cámara de Diputados de México desde el 2021 ha aprobado como “Día Nacional de la Ciencia Política” el 25 de julio. Es decir, también tiene su día de celebración. 

En ambos casos, tanto en el caso de la microbiota como con los políticos, el principal objetivo es sobrevivir, los microbios dentro de un ecosistema biológico y los políticos en uno social y tenemos que convivir en ese entorno toda nuestra vida. 

Una analogía de microbiota y microbioma con la política y los políticos, sería que los políticos tendrían el papel de la microbiota y los partidos políticos el del microbioma. Así como mencionamos que algunos microbios conviven con su huésped sin hacer daño o en donde ambos se benefician mutuamente, así existe en las sociedades políticas que tratan de hacer bien su trabajo sin perjudicar a su comunidad, donde la sociedad se beneficia de las buenas acciones políticas y el político conservando la preferencia de la gente. Pero también están los políticos “patógenos” que tratan de sacar todo el provecho para beneficios personales a costa de la comunidad que les dio su confianza. Es interesante que al igual que las bacterias que pueden mutar, los políticos también lo hacen, cambiando de partido político, por ejemplo. Así, si su partido era considerado con desaprobación, al cambiar de partido, pareciera que el político también cambiará de imagen, es decir, que de repente los buenos se vuelven malos y los malos buenos. Aunque aquí también están los políticos que, al cambiar de ecosistema partidista, pudieran tener una “mutación” benéfica para la sociedad.

Lo que sí es claro, es que tanto bacterias como políticos viven de sus huéspedes y que en el caso de los patógenos, estos pueden prolongar los daños por mucho tiempo, incluso terminar con su huésped.

Curiosamente, poniendo el caso de México, cada sexenio hay un cambio general, lo que podría ser el equivalente al uso de un antibiótico potente, y al igual que las bacterias, algunos pueden ser resistentes y ser transexenales. 

En el caso de las bacterias, el huésped con sus hábitos dietéticos y estilo de vida puede de alguna manera modificar su microbioma; en el caso de la política, es con el voto como una sociedad puede modificar su ambiente socio-político.

En conclusión, tanto la política como el microbioma pueden tener semejanzas, y pareciera más fácil escoger nuestro entorno social en lo referente a los políticos con el voto, que escoger nuestro microbioma con una dieta.

*José Luis Aguilar es oncólogo médico en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), con maestría en Dirección y Gestión de Instituciones de Salud, profesor titular del curso Terapias Biológicas; ha sido representante para México del grupo cooperativo SWOG (South West Oncology Group). Actualmente en el proyecto de divulgación: Ciencia, política, economía y medicina. 

Correo: joluagpo@hotmail.com

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