Los estigmas generan exclusión y también desigualdad en el acceso a oportunidades. Así, existen, también, otro tipo de exclusiones sociales que se ejercen como microviolencias.

El término gordofobia resulta de la connotación negativa que se le da al adjetivo gordo, que es el resultado de toda la idea sobre la que se basa la exclusión.

Recientemente, el término gordofobia ha sido mediatizado para describir la condición por la que se hace una discriminación a las personas con exceso de tejido adiposo en cuestiones que van más allá de los discursos de la salud. De tal forma, a la persona se le adjudican características de la personalidad que tienen que ver con atribuirles falta de voluntad personal, pereza, indisciplina o poco control de impulsos para mantener el cuerpo dentro de una norma generalmente establecida a partir de discursos médicos.

La estigmatización de la obesidad no es un tema reciente en las ciencias sociales. El tema del estigma social ya había sido un tema desde hace varias décadas. El sociólogo estadounidense Erving Goffman, en una de sus obras más célebres, investigó sobre la manera en la que se generan los estigmas sociales y la consecuencia que ejercen sobre el individuo estigmatizado. Los estigmas generan exclusión y, de esta manera, también generan desigualdad en el acceso a oportunidades. En tiempos donde la discusión sobre el racismo está puesta sobre la mesa, existen también otro tipo de exclusiones sociales que se ejercen como microviolencias en el día a día, tal es el caso del discurso que estigmatiza al obeso.

Ahora nos enfrentamos a una multiplicidad de términos para describir este tipo de exclusión. Por ejemplo, en términos psiquiátricos, el término pocrescofobia existe desde hace varias décadas para describir la fobia a ganar peso. Esta acepción se da en la tradición de nombrar a las fobias por medio de sus raíces latinas. En algunas publicaciones de los años 2000, sobre todo en medios de comunicación, el término obesofobia con sus equivalentes idiomáticos se empezó a movilizar. Lo polémico de este término es que, al final, está basado en el discurso médico que predomina en el siglo XX, ya que la obesidad está descrita médicamente como una enfermedad. En este sentido, se utiliza un término médico para describir una condición que, paradójicamente, es el resultado en parte, de la movilización de ciertos discursos excluyentes que son promovidos desde las voces médicas.

En algunas publicaciones también se moviliza el término adipofobia, que se refiere al exceso de tejido adiposo, que es la condición física por la que las personas son discriminadas. Probablemente por carecer de impacto es uno de los términos menos movilizados para describir la exclusión.

El término gordofobia resulta al final de la combinación de una palabra que es fácilmente comprendida por todos. La connotación negativa que se le da al adjetivo gordo no es sino el resultado de toda la idea sobre la que se basa la exclusión. En el 2019, Le Petit Robert, uno de los diccionarios franceses más célebres, incluyó la palabra grossophobie (gordofobia) en una de sus entradas. En el idioma inglés también se moviliza la palabra fatphobia. Estas designaciones nos hablan de que el fenómeno de exclusión y estigmatización sobre los obesos está presente en diferentes culturas, aunque, muy probablemente, las maneras de estigmatizar estén diferenciadas. Muy generalmente, lo que no existe en una cultura (de manera pragmática o de manera ideológica) no tiene designación lingüística en el propio idioma.

Ante todas estas designaciones estamos atestiguando cómo un concepto de estigma social, sobre el que ya se llamaba la atención desde hace varias décadas en círculos académicos, empieza a permear en los discursos de las personas que se han sentido identificadas con este fenómeno.

Twitter: @Lillie_ML

Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.