“Más de 44,000 comercios de todo el país, entre los que se destacan kioscos, almacenes y supermercados, se convirtieron en el escenario de una revolución que avanza a paso firme, aunque silenciosamente: la de los pagos con el celular”. (El Clarín, Argentina 7/12/2017).

En México, durante el 2018 más de 2 millones de personas adicionales accederán a servicios financieros (informe semanal, SHCP).

Cifras creíbles en vista del crecimiento reciente de las empresas de innovación financiera. ¿Es esta la revolución que permitirá a 61% de los mexicanos excluido de los servicios financieros formales (World Bank, 2014) acceder a servicios como el crédito, el ahorro solidario y al financiamiento colectivo sin pasar por los bancos? La Ley Fintech, recientemente promulgada por el presidente Peña Nieto en la 81 Convención Bancaria, prevé que a través de la regulación secundaria, en un plazo máximo de dos años se pueda cerrar esta brecha de inclusión financiera.

Una tendencia importante de los emprendimientos fintech en América Latina es que se enfocan en segmentos no cubiertos por el sistema financiero.

Puntualmente, 41% de las empresas fintech, encuestadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), afirma que su misión es servir a clientes que permanecen excluidos o subatendidos por el sector de los servicios financieros tradicionales, ya sean individuos o pequeñas y medianas empresas (BID, 2017).

Ésta es una buena señal en una región caracterizada por altos niveles de exclusión del sistema financiero formal, incluso en todos los niveles de ingreso.

Si bien se estima que 59% de las personas que configura 40% más pobre de la población no tiene una cuenta en una institución formal, esta proporción es de 42% para las personas en el segmento de 60% más pudientes (Global Findex database del Banco Mundial, 2015). En este contexto, ¿cuál es el papel de las fintech?

Fundamentalmente tiene que ser el alcance social y financiero, como el caso de éxito de inclusión financiera en Argentina, donde se implementó el sistema PIM, tu plata en tu celular en la provincia de Corrientes.

PIM, una billetera virtual que posibilita la inclusión financiera gratuitamente sin necesidad de tener cuenta bancaria y mediante cualquier celular, aunque no sea un smartphone.

Además, entre los objetivos de este servicio está la inclusión de los beneficiarios de planes sociales de los argentinos.

Éste es un buen ejemplo para el diseño de políticas públicas en México, cuyo objetivo sea facilitar y fomentar el acceso universal a servicios bancarios y financieros.

En nuestro país, por supuesto, hay una diversidad de soluciones de billetera electrónica, por ejemplo, BBVA y Banamex las tienen; sin embargo, de acuerdo con lo mencionado por ejecutivos de ambos bancos, casi no se usan o el uso es más común por quienes ya tienen cuenta bancaria.

Esto dista de atender a 61% de los mexicanos excluido de los servicios financieros formales.

Para ello, se requiere hacer accesible a las empresas fintech las plataformas y códigos de operación interbancaria comunes de bajo costo como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), de manera que hasta los tamales oaxaqueños, ricos y deliciosos, puedan pagarse así.

*El autor es economista experto en temas presupuestales y financieros.

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