En la edición pasada se hizo mención del compromiso que contrajeron los países miembros de las Naciones Unidas para erradicar el hambre y todas las formas de desnutrición en el 2030.

Asimismo, se indicó que el financiamiento rural contribuye a lograr la seguridad alimentaria porque impulsa la productividad de las familias que se dedican a actividades primarias, la disponibilidad de alimentos y el incremento de sus ingresos, con la consecuente mejora en el consumo de alimentos.

De hecho, la relación entre el financiamiento rural y la seguridad alimentaria se observa en el Índice de Seguridad Alimentaria Global que elabora anualmente desde el 2012 The Economist Intelligence Unit, con el patrocinio de DuPont.

En este índice, el acceso de los productores rurales al financiamiento es uno de los seis indicadores que conforman la dimensión de accesibilidad y tiene una ponderación de 11.1% en esta dimensión, que a su vez participa con 40% en la calificación global del índice (las dos dimensiones restantes son: I) disponibilidad y II) calidad y seguridad).

Asimismo, en su edición 2016, esta herramienta de medición muestra que existe un estrecho vínculo entre el indicador de acceso al financiamiento rural en los países y la calificación global que obtienen, pues se correlacionan de forma positiva y con un valor muy cercano a 1 (de 0.92).

El índice considera que, en México, el indicador de acceso de los productores rurales al financiamiento se considera una fortaleza, porque durante los últimos 4 años ha obtenido 75 puntos de 100, de manera similar a Uruguay.

Sin embargo, aún hay trabajo pendiente para alcanzar la puntuación máxima, como recientemente lo han hecho Brasil, Argentina y Chile.

Por tal motivo, el Plan Nacional de Desarrollo vigente plasma como estrategia el ampliar el acceso al crédito y a otros servicios financieros a sectores con dificultades para contar con ellos, para lo cual mandata a la banca de desarrollo.

En consecuencia, FIRA ha incrementado su saldo total de cartera de crédito a una tasa promedio anual de 14%, esto durante el período del 2012 al 2015.

Al cierre del 2015, el saldo total de cartera de FIRA fue de 118,308 millones de pesos y se planea que, para el 2016, éste sea de 132,500 millones de pesos.

De este modo, FIRA coadyuva en la capitalización, adopción de innovaciones tecnológicas y desarrollo de valor de las unidades productivas de pequeña y mediana escala.

Entonces, podemos afirmar que FIRA es un actor clave para el desarrollo de la productividad primaria y rural en México. Con el impulso de dichos sectores será posible alcanzar un crecimiento económico inclusivo. Esto es fundamental para la seguridad alimentaria, de acuerdo con las orientaciones de la FAO.

*Xóchitl Gil Camacho. Especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas.

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