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Facebook da like a Trump
Facebook ha envejecido desde que Joel Kaplan ordenó en diciembre del 2016 la no eliminación las fake news que inundaron la plataforma durante la campaña presidencial de ese año.
Una videoconferencia entre el vicepresidente de Política Pública Global de Facebook en Washington, con la sede de la empresa en Silicon Valley, pocas semanas después de las elecciones, es decir, con un Donald Trump celebrando su triunfo, Kaplan objetó la posibilidad de que Facebook eliminara la versión falsa de noticias y páginas publicadas a lo largo de la campaña. “No podemos eliminar todo porque afectará de manera desproporcionada a los conservadores” (The Washington Post, 20 de febrero).
Kaplan sustituyó a Karl Rove como principal consejero del presidente George W. Bush entre abril del 2006 y enero del 2009. Antes, estudió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard. Posteriormente, trabajó para el Tribunal Supremo de Justicia con Antonin Scalia. Kaplan ingresó a Facebook en mayo del 2011.
The Washington Post publica el día de hoy en su edición impresa una serie de información que revela el sesgo político que ha tenido Facebook con el Partido Conservador, en particular con el presidente Trump. Cómo es posible que “una empresa dirigida por jóvenes con perfiles demócratas y asentada en el bastión liberal del norte de California se haya inclinado en generar un entorno proclive a Donald Trump”, escribe Craig Timberg, reportero del diario.
Facebook, a diferencia de Twitter y Google, no les cerrará las puertas a las pautas publicitarias que compren los partidos políticos, y no hará nada para cuestionar la credibilidad de lo que se publique por razones de libertad de expresión, como lo asienta la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
“Creo que Facebook está integrando sus normas de publicidad política en términos partidistas, teme enfurecer a los republicanos”, indicó a The Washington Post Alex Stamos, jefe del Observatorio de Internet de Stanford, y exjefe de seguridad de Facebook.
Mark Zuckerberg ha tratado de regenerar la confianza en la red social, en particular desde que estalló el caso de Cambridge Analytica, el algoritmo que contribuyó a la victoria de Trump en las elecciones del 2016 (alimentado por Facebook); sin embargo, el rasgo de la realpolitik que implementa Facebook lo vincula con los conservadores de Washington.
Entre los rasgos notables de Facebook destacan: ha ayudado a “empequeñecer” el mundo a través de la comunicación y la sociedad utiliza la plataforma para transferir tensión personal hacia los gobernantes (revoluciones democráticas, lamentablemente la mayoría de ellas fallidas en el mundo árabe). Sin embargo, también ha contribuido a propagar noticias falsas y, en ocasiones, a transferir tensión a entornos políticos como en el genocidio de Myanmar, según reporta la ONU.
Trump le ha dedicado a Facebook tuits críticos. Pero de eso ya pasó algún tiempo, 2017. Preocupado por los movimientos de Google y Twitter en contra de la publicidad política, el presidente tuiteó el año pasado su preocupación de que Facebook se pudiera sumar. La empresa no lo hizo.
En la curva de experiencia electoral, Trump se encuentra en la cima. Tal pareciera que la razón de ser de las redes sociales ha encontrado en la polarización su zona de confort.
Los escándalos hacen crecer a Trump, lo alimentan sin importar el tema: juicio político o maltrato a su personal, entre muchos temas. Si Trump tuviera la posibilidad de elegir a su rival en las boletas de noviembre, sin duda sería Elizabeth Warren, la enemiga pública número uno de Mark Zuckerberg. En octubre, la senadora Warren publicó un anuncio de contenido falso para comprobar la falta de control de la red social. No será difícil conjeturar la postura de Facebook si Warren llega a la final.
Por lo pronto, Facebook da varios likes a Trump.
@faustopretelin

