Está comenzando una nueva década del siglo XXI. Una década de incertidumbre, especialmente como resultado de la pandemia mundial y sus consecuencias económicas, pero también debido a las esperanzas. Una década de oportunidades para la reconstrucción de la civilización y economía, la creación de un mundo mejor que antes, más justo, más verde y respetuoso hacia los principios de desarrollo sostenible. De cara al futuro, buscamos áreas que sean centros de cambios dinámicos y positivos. Estoy seguro de que Europa Central pertenecerá a esos lugares a escala europea y mundial.

Europa Central o Europa Central y Oriental (estos términos a menudo se usan indistintamente) es una entidad regional significativa, es una comunidad de común destino que tiene una dimensión geográfica, política y económica, así como ideológica y cultural. Con respecto a su ubicación en el mapa, se ve como el área entre los mares Báltico, Adriático y Negro o (aunque esto sea demasiado simplista) entre Alemania y Rusia. Sin embargo, y sobre todo, somos un círculo común de memoria. Hemos participado en experiencias históricas similares, especialmente en el dramático siglo XX. Sufrimos el mal de dos totalitarismos, el pardo y el rojo, que nos asfixiaban y perseguían. Pero también tenemos grandes y gloriosas experiencias de siglos pasados. Desde el período de los siglos XV y XVII, desde la era conocida como la "Europa de la Dinastía Jagellónica", y luego la Mancomunidad de Muchas Naciones, cuando fue posible crear una unión política voluntaria en gran parte de esta área, el precursor de la Unión Europea actual, un hogar amigable para numerosas culturas y religiones, que se regía por principios del estado de derecho, el parlamentarismo y la democracia. Llevamos las lecciones de estas experiencias, tanto buenas como malas, al futuro. Como advertencia universal, así como una inspiración para actuar por el bien común, por el bienestar de nuestra región y de toda la Europa integrada.

También es importante describir Europa Central en términos de valores. Habiendo pertenecido al círculo de la civilización occidental durante más de mil años, compartimos sus fundamentos ideológicos. Milan Kundera retrató sugestivamente Europa Central, llamándola el "Occidente secuestrado", es decir, una parte de la comunidad cultural occidental que, contra su voluntad, cayó bajo el dominio soviético-imperial, autoritario, incapaz de una gestión racional. Sin embargo, cabe destacar que nuestro compromiso con los valores que han construido la cultura europea no es irreflexivo. Quizás mejor que otros sepamos el alto precio que hay que pagar por su defensa. Somos conscientes de que es necesario cultivar y conciliar la libertad con la responsabilidad, los derechos con las obligaciones, el individualismo con la solidaridad, la actitud de crítica, innovación y modernización con el cuidado del patrimonio y las tradiciones que definen nuestra identidad.

En el umbral de la transformación histórica del 1989, Timothy Garton Ash dijo que la idea de Europa Central separa al mundo occidental de los hábitos de pensamiento de la guerra fría, desafía conceptos y prioridades bien establecidos, pero tiene algo nuevo que ofrecer a cambio. Esta opinión parece ser válida también hoy, cuando la participación de los países de la Europa Central en la UE y la OTAN es una parte importante y consolidada del orden europeo y atlántico, y cuando nuestra región, que disfruta de un fuerte crecimiento económico, ha dado un salto civilizatorio significativo. Incluso hoy la idea de Europa Central todavía lleva consigo el dinamismo y un contenido positivo. Si tuviera que presentar brevemente el rostro contemporáneo de Europa Central, incluida Polonia, como el país más grande de la región, diría: una comunidad de éxito y, al mismo tiempo, una comunidad de aspiraciones. `

Europa Central es un excelente ejemplo de la poderosa fuerza creativa de la libertad, hermandada la libertad económica, el emprendimiento y el autogobierno que abren espacio para la implementación de ambiciones y aspiraciones audaces. El desarrollo viene con la libertad. Las tres décadas que han pasado desde la caída del comunismo y el avance en nuestra región iniciado por el movimiento polaco de Solidaridad es una historia de gran éxito económico, social y avance civilizatorio que rara vez ha sucedido en la historia del mundo en tan poco tiempo. Polonia y toda la Europa Central constituyen un fascinante testimonio de las posibilidades que ofrece la libertad.

Podemos también servir de inspiración en cuanto a los efectos positivos de la cooperación, iniciativas y emprendimientos conjuntos. Es gracias a ellos que la Europa Central dejó de ser, como en tiempos desfavorables para nosotros, un espacio periférico entre Occidente y Oriente, entre potencias imperiales, convirtiéndose en cambio en una estructura conectada por múltiples lazos, consciente de sus intereses e influyente en el curso de los asuntos europeos. Hemos logrado emancipar Europa Central y Oriental, nos convertimos en el sujeto de procesos políticos y civilizatorios.

Me gustaría dirigir su atención hacia tres áreas importantes de la cooperación centroeuropea, que no solo tienen una importancia regional, sino que también son importantes en la dimensión europea, atlántica y mundial. La primera es el Grupo de Visegrado, con la experiencia más larga, que reúne a Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría. Iniciado en 1991 como una plataforma para el diálogo político y coordinación de esfuerzos para adherirse a la OTAN y la UE, ha demostrado su valía incluso después de alcanzar estos objetivos estratégicos. Hoy es uno de los factores más importantes para activar la cooperación regional en la Europa Central y en asuntos europeos.

La segunda área está formada por los “Nueve de Bucarest”. Esta estructura incluye a los países del flanco oriental de la OTAN: Polonia, Rumanía, Lituania, Letonia, Estonia, Hungría, Eslovaquia, República Checa y Bulgaria. Se estableció en 2015 en Bucarest, donde firmamos una declaración conjunta de que uniríamos esfuerzos para garantizar, cuando fuera necesario, una "presencia militar fuerte, creíble y sostenible" de la OTAN en la región. El grupo B9 es en gran parte una respuesta a la política agresiva de Rusia, a la violación de las fronteras y la integridad territorial de la vecina Ucrania, que representa una amenaza para la seguridad regional y atlántica. No lo vamos a mirar pasivamente.

El tercer plano de cooperación es la Iniciativa de los Tres Mares, iniciada por mí en conjunto con la Presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarović en 2015. Este grupo incluye países de las regiones del Báltico, Adriático y Mar Negro: Austria, Bulgaria, Croacia, República Checa, Estonia, Lituania, Letonia, Polonia, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia y Hungría. El objetivo es invertir conjuntamente en infraestructuras, transporte, energía y nuevas tecnologías, lo cual estimulará desarrollo de nuestros países y contribuirá a la cohesión de la Unión Europea. Cuando miramos el mapa de los lazos económicos en la UE, vemos una ventaja significativa de los flujos horizontales en el eje Oeste-Este sobre los flujos verticales en el eje Norte-Sur. Se trata del flujo de personas, bienes, servicios y capital, pero también de la red de infraestructura: carreteras, ferrocarriles, hubs, oleoductos, líneas eléctricas y de información. El Proyecto de los Tres Mares de desarrollo estructural para esta parte de Europa, es completar el "andamio" faltante, gracias a lo cual se fortalecerá la integración de nuestra región y de toda la UE. Además del capital de la UE, la participación de inversionistas estadounidenses, chinos y de otros países en el proyecto significa una diversificación saludable de beneficios y una interdependencia mutua.

Ésta es la imagen actual y la visión futura de Europa Central como una comunidad de activismo, éxito y ambiciosas aspiraciones. Hemos recorrido un largo y exitoso camino. De una región que durante mucho tiempo apenas existía en la mente de los principales actores de la escena mundial ("en Polonia, es decir en ninguna parte", como decía Alfred Jarry a finales del siglo XIX), a una región que es una de las áreas de desarrollo más dinámico del mundo y aspira a la categoría de centro de civilización. La Europa Central: ¿nomen omen? Los invitamos a participar en esta fascinante aventura.

El autor es presidente de Polonia. 

El texto se publica simultáneamente en la revista mensual polaca Wszystko, co najważniejsze en el marco del proyecto Década de Europa Central, realizado con la Bolsa de Valores de Polonia.