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Estrategias digitales
El único debate entre los candidatos a la gubernatura de Quintana Roo ocurrió seis días antes de que concluyeran las campañas. Carlos Joaquín González y Mauricio Góngora debían presentarse en las instalaciones de la televisora estatal por la noche.
En la víspera, en Twitter y Facebook, comenzó a circular una fotografía que mostraba a una ambulancia a las afueras del estudio de grabación. Antes, había corrido profusamente en las redes sociales un rumor sobre el estado de salud del abanderado de la coalición PAN-PRD. Atacado por los nervios de acuerdo con esas versiones Joaquín se había desmayado.
Era una noticia sin sustento. Una travesura que sirvió para distraer e inducir un ánimo. El posdebate también tuvo su principal escenario en las redes sociales, en las que se multiplicaron memes, videos y comentarios sin sustancia. En Oaxaca, la estrategia digital instrumentada por el equipo del candidato priista, Alejandro Murat Hinojosa, estuvo a cargo del mismo que sembró esas versiones en tierras quintarroenses. ¿Su nombre? Daniel Dayz, quien antes de su irrupción en la política digital incursionó en los reality shows, como talento en La Voz México.
En una confirmación de la tendencia que comenzó en el 2012, las plataformas sociales son el nuevo escenario de confrontación entre las propuestas políticas. La peculiaridad del caso mexicano, sobre todo por la prevalencia de Twitter y Facebook, es la virulencia de las acciones sucias .
Así es la nueva política , según pregonan los estrategas de campaña que introdujeron en los war rooms a expertos en mercadotecnia digital, quienes a su vez han apostado a ganar visibilidad y dominar la conversación, sin importar los medios y formas a emplear.
Expertos en estas materias advierten sobre los efectos perniciosos del abuso de estas herramientas de comunicación, exacerbado por la nula regulación por parte de las autoridades electorales. En las campañas que concluyeron hace un mes para renovar los poderes locales en 12 entidades del país, en el ciberespacio era común encontrar conversaciones a medida, de acuerdo con objetivos políticos; en este caso, conseguir generar conversación descalificatoria y de sátira. De lado quedó la opinión real y la voz ciudadana. Prevaleció el deseo de dañar la imagen del adversario.
Las redes sociales, como mecanismo para inflar críticas u ocultar crisis, son un medio de comunicación cuya usanza se ha extendido, desde hace cinco años, con la irrupción de los Peñabots. Para el proceso del 2016, los mecanismos mutaron hacia un nuevo modelo. La irrupción de los llamados influencers se ha convertido en la principal arma para generar tendencias a través del social media, mediante una estrategia de contratación de servicios para generar conversación favorable o negativa, en torno a un candidato o partido político.
Un análisis sobre la política digital en México, que circula entre operadores políticos y candidatos de la oposición al PRI, describe esta nueva realidad:
Gracias a la empatía que generan con los seguidores por su humor sarcástico, ácido y burla social, disfrazan los mensajes sembrando tendencias contra uno de los actores políticos, invitando a sus followers a utilizar el hashtag designado. Las cuentas difusoras le regresan el favor a sus seguidores con RT, mismos que ayudan a expandir la difusión del tema y dados los algoritmos de la plataforma, permite colocarla como tendencia... Adicional a esto, el deck de cuentas retuitea los contenidos de cada uno, para un mayor espectro y asegurar el posicionamiento del hashtag.
Una vez conseguido su objetivo de colocar la tendencia en los primeros lugares, dichas cuentas influyentes recurren al recurso de borrar toda evidencia de sus perfiles, práctica que realizan de manera similar para cuestiones comerciales y apoyar a las marcas a inflar sus tendencias .
Toda acción tiene un costo y el utilizar este tipo de estrategias para posicionar un hashtag como trending topic oscila entre los 70,000 y los 100,000 pesos por ejecución, dependiendo la complejidad y del día.
Cada vez son más los seguidores y cuentas reales, que se dan cuenta de que hay dinero detrás de estos TT y que están siendo operados. Desafortunadamente, siguen utilizando los hashtags para hacer ver sus puntos de vista y lo único que logran es generar más volumen y viralidad. Al leer y repasar los mensajes que son enviados con los hashtags, se puede dar cuenta que las personas no conocen ni entienden quiénes son los personajes o por qué los mensajes no tienen sentido... Se podría decir que lo que se busca es crear estas tendencias para que medios de comunicación las retomen y puedan influir en los votantes .
En el recuento de los daños, en Los Pinos hay evidencia irrefutable sobre las fallas en la estrategia comunicacional definida por los operadores beltronistas. Particularmente, la desarticulación de las redes sociales, por la falta de control de la responsable de las tareas, Fernanda Salazar Mejía.
En algunos estados, como Aguascalientes o Chihuahua, el despliegue de la estrategia digital recayó en Digital State, de Jorge Audiffred. En Veracruz, por el contrario, el estratega contratado por el candidato Héctor Yunes Landa optó por los servicios de Cuadrangular, además de algunos operadores recomendados por Víctor Lagunes, exfuncionario de Los Pinos.
Entre los candidatos priistas hubo otro consentido, Raúl Velázquez, de Chakalito Consulting; aunque un exasesor beltronista, Sergio José Gutiérrez, de Espora, también tuvo una intervención relevante, igual que Sergio Zaragoza, de Botón Rojo.