Una buena noticia es que, por fin, contamos ya con una Estrategia Digital Nacional (EDN) 2021-2024, que busca ser un documento de instrumentación de líneas de acción para la promoción del acceso y uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) en nuestro país.

Ciertamente llega tres años tarde en una necesidad social y una capacidad tecnológica que vive en ritmos vertiginosos. Pero bueno, está aquí. El objetivo es que sea efectivamente una hoja de ruta para la conectividad plena de las personas, familias, empresas y todos en nuestro país, más allá de tentativas de ser meramente líneas programáticas del gobierno federal.

En términos generales, la EDN 2021-2024 tiene dos grandes ejes de acción: la transformación digital de la Administración Pública Federal (APF) y alcanzar la plena disponibilidad de Internet en todo el país, para lo que plantea nueve objetivos bajo cinco principios que guiarán las diferentes acciones de política tecnológica gubernamental: austeridad, combate a la corrupción, eficiencia en los procesos digitales, seguridad de la información y soberanía tecnológica.

Una primera lectura y análisis de su estructura y contenido, que tampoco resultan tan complejos, revelan intentos de avances, así como carencias no sólo de acciones sino, sobre todo, de visión y objetivos.

Avances. Esta sesuda iniciativa identifica entre sus líneas de acción transparentar y evitar ventajas competitivas en la contratación de servicios TIC gubernamentales. bajo parámetros estandarizados que maximicen el ejercicio responsable de los recursos públicos.

Por otro lado, aspira a impulsar la creación de bases de datos institucionales que concentren la información gubernamental para la provisión de mejores servicios de eGobierno para el eCiudadano, así como su aprovechamiento para apoyar en la ejecución de los Programas Sociales para el Bienestar.

No avances. Ya ha sido destacado que la EDN 2021-2024 preocupantemente carece de un diagnóstico del estado de disponibilidad de infraestructura y adopción de servicios TIC en el país, de métricas de cumplimiento, revisión y avance de la implementación de la estrategia. También es vacua de a quién corresponderá el análisis técnico y económico de los proyectos, función e institución que correspondían a la Subsecretaría de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico y que el propio gobierno extinguió el año pasado.

Tampoco tiene foco en la coordinación interinstitucional, por ejemplo, entre la SCT, la Red Compartida y CFE Telecomunicaciones para la ejecución de las líneas de acción.

Obsesivamente centra su foco en acciones enfocadas en el fortalecimiento del eGobierno, más que en la materialización de un escenario de plena conectividad y aprovechamiento óptimo de las TIC entre la población.

Una Agenda Digital Nacional en su acepción general no debería ser sólo un plan de promoción del eGobierno, de gestación de plena conectividad entre la población ni exclusiva para la adquisición de equipamiento y software tecnológico, sino un documento integral de acciones y alineación de diferentes instancias de gobierno para la generación de desarrollo económico, bienestar, competitividad y productividad a partir del acceso y uso de las TIC.

Hoy queda claro a partir de la publicación de la EDN 2021-2024 que el eCiudadano sigue muy por delante del eGobierno, en donde el gran ausente en la fiesta de la conectividad democrática nacional sigue siendo el eGobierno, mejor si lo hace basado en una eEstrategia.

En términos generales, este documento pretende ser una suma de elementos aspiracionales, al que le hace falta la experiencia del sector, el conocimiento técnico y la nitidez de los objetivos sociales y productivos que son materializables del avance tecnológico.

@ernestopiedras

Ernesto Piedras

Director General de The Competitive Intelligence Unit

Inteligencia Competitiva

Lee más de este autor