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Opinión

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Estrategas 2016-II

Hace 12 años, Rubén Mendoza Ayala y Enrique Peña Nieto competían por la gubernatura del Estado de México. Ambos, de origen priista, eran representantes de los grupos rivales dentro de una misma generación que llegó a Los Pinos.

El exalcalde de Tlalnepantla se va a la tumba tras de dos décadas como férreo opositor al Grupo Atlacomulco. Aquí su historia: Mendoza Ayala comenzó su carrera política como secretario particular del alcalde de Tlalnepantla, Cuauhtémoc Sánchez Barrales, quien en 1988 llegaría a la presidencia estatal del PRI y tendría que cargar con la responsabilidad de la derrota en la campaña municipal. En el Valle de México, desde entonces, el tricolor pasó a ser segunda fuerza electoral.

En 1996, apadrinado por José Antonio Maya Schuster, secretario del ayuntamiento, Mendoza Ayala quiso ser candidato del PRI a la alcaldía, pero lo bloquearon desde Toluca y más por intuición culpó de su fracaso al entonces gobernador, Emilio Chuayffet, de quien se volvió su tenaz detractor desde la presidencia del Consejo Cívico, un organismo apartidista que consiguió derrotar por primera vez al PRI con una promesa simple: gobernar sin corruptelas.

¿Fue un precursor de los independientes o de las juanitas? Difícil determinarlo, pues en ese 1997, Mendoza Ayala no se postuló, sino que llevó a su pareja sentimental, Ruth Olvera, a la candidatura panista. En el 2000, ella le traspasó el mando municipal. Y en el 2003, con el respaldo de Marta Sahagún, se impuso a la vieja guardia del panismo mexiquense, para competir por la gubernatura contra un inexperto, pero carismático político de Atlacomulco: Enrique Peña Nieto.

Evitar el regreso del PRI a Los Pinos era una prioridad para el régimen foxista. Los estrategas priistas descubrieron el talón de Aquiles de Mendoza Ayala y encargaron el trabajo sucio al estratega venezolano JJ Rendón, quien acumuló videograbaciones contundentes para descarrilar su candidatura.

No fue necesario. El Feo se dejó ganar. Y Peña Nieto se erigió desde entonces en el personaje capaz de regresar al PRI a Los Pinos. Mendoza Ayala pasó una década retirado de las campañas. Regresó en el 2012, bajo las siglas del PRD, y compitió contra el también exalcalde panista Tony Rodríguez y el priista Pablo Basáñez, quien también había formado parte del Consejo Cívico. Concurrentes con la elección presidencial, esos comicios significaron el retorno del PRI al poder en Tlalnepantla y la mayoría de los municipios de la zona conurbada al DF.

En el 2015, volvió a la boleta electoral para competir con Basáñez ahora por la curul del Distrito 19, con cabecera en Valle Dorado. La disputa por la alcaldía enfrentó a Denisse Ugalde, hija de un alcalde priista cercano a César Camacho Quiroz, con Ruth Olvera, esposa de Rubén. Ambos decían ser candidatos ciudadanos, obligados por la ley a competir bajo las siglas partidistas.

Líbrame señor, del PAN , clamaba más en serio, que en broma. De las filas blanquiazules había sido expulsado por el grupo encabezado por el ahora diputado Ulises Ramírez, otro de sus discípulos con los que tuvo fuertes disputas.

Pueden decir que me corrieron del PAN y me tuve que ir al PRD, no me importa , se defendía de sus críticos, pero nunca podrán decir ‘Rubén no cumplió’ o no acusarme de nada, más que de haber trabajado siempre a favor de mi pueblo .

Desde hace unos años, sin embargo, Mendoza Ayala había cambiado de ámbitos. Y en la Riviera Maya tenía un hotel boutique, un restaurante y una tienda de conveniencia, a los que dedicaba su tiempo y esfuerzo... aunque dicen que también participaba en el equipo de operadores electorales reclutado por el abanderado priista a la gubernatura de Quintana Roo, Mauricio Góngora.

En el frente opositor, la estrategia mediática de Carlos Joaquín González es ejecutada por Giselle Pérezblas, quien pertenece a un consorcio de consultores políticos que en otras latitudes trabaja para candidatos oficialistas. En Durango, para mejor ejemplo, el sociólogo español Aleix Sanmartin está a cargo de la estrategia y el mensaje del abanderado tricolor, Esteban Villegas.

Tras bambalinas panistas, en las campañas del 2016, dominan los consultores ibéricos: el catalán Jordi Segarra asesora a Javier Corral, en Chihuahua, y Martín Orozco, en Aguascalientes, mientras que su paisano, Xavier Domínguez conduce la estrategia de Francisco Cabeza de Vaca, en Tamaulipas, junto con PCN Consultores, de Fernando Vázquez Rigada. En Puebla, la estrategia de Tony Galy fue planeada por el regiomontano Marcelo García Almaguer. En esas seis campañas, de acuerdo a las mediciones más recientes, pueden ser ganadas por los abanderados del PAN-PRD.

Los priistas han optado por el despacho Consultores y Marketing Político, de Gisela Rubach Lueters, quien asesora a Baltazar Hinojosa, en Tamaulipas, y Alejandro Murat, en Oaxaca, donde compiten contra el equipo de Roberto Trad, contratado por el abanderado de José Antonio Estefan Garfias, de la coalición PAN-PRD, mientras que Rafael Oceguera hace lo propio para Benjamín Robles Montoya, del PT.

En estas contiendas, llaman poderosamente la atención dos casos: el del publicista Hugo Scherer, quien simultáneamente lleva las campañas del PRI-PVEM en Aguascalientes, Puebla y Sinaloa, pero también asesora al panismo en el Golfo de México. Y el de Antonio Sola, quien regresa a tierras aztecas después de seis años de un retiro voluntario.

alberto.aguirre@outlook.com

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