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Opinión

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Esto es política

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Miguel González Compeán

Es frecuente que el presidente se confiese en las mañaneras. En la semana pasada sus peroratas mañaneras se refirieron a Xóchitl Gálvez de nuevo. Ya lo había hecho la semana anterior, diciendo que un grupo de hombres la habían impuesto como precandidata, para darle un golpe a su movimiento. Que no era cierto que ella fuera indígena, que era ridículo que de vender gelatinas pasara a ser una millonaria; que había obtenido contratos por 1,400 millones de pesos haciendo uso de sus influencias cuando fue delegada de Miguel Hidalgo y un sinnúmero de etcéteras más.

Xóchitl se quejó ante el INE y la comisión de quejas no reconoció que aquella manera de referirse a ella era violencia de genero. El tribunal Electoral del Poder Judicial, sin embargo, si consideró que lo dicho por el presidente era violencia de género y ahora si la comisión del INE dicto medidas cautelares para que la presidencia de la república bajara de sus paginas las veces que el presidente se refirió de manera despectiva de la senadora y que se abstuviera de referirse a ella y, para tal caso, a cualquier mujer de esa manera.

El presidente, reaccionó como ya lo conocemos. Que eso era coartar su libertad de expresión, que los documentos y la información que tenía privada de Xóchitl Gálvez era de tal relevancia que no podía quedársela para él mismo y que en todo caso el estaba haciendo política.

En efecto, él estaba haciendo política de la manera y en la forma en la que se refería a la senadora Gálvez, nada más que la ley no permite que se haga política así. Lo mismo que cuando se hace una petición al gobierno, dice la constitución, debe hacerse por escrito y de manera pacífica, de otra manera la petición es invalida.

Lo que comienza a ser serio es que el presidente al querer defenderse de las medidas cautelares acepta que, en efecto, la descalificación de Xóchitl era golpearla políticamente, pues le resulta incomoda: se sube al ring contra él con sentido del humor y sin ningún temor o tapujo. Le juega al presidente de tu a tu, sin el menor recato y la sociedad lo percibe y lo celebra. Eso es lo que tiene al presidente más nervioso.

Mientras su preferida, Claudia Sheinbaum no calienta un vaso de agua en sus giras, la senadora ha dado muestras de ser una contendiente seria y de arrastre. Que no requiere del apoyo gubernamental, ni de grandes cantidades de dinero para realizar mítines y emocionar a los ciudadanos que ven en ella una posible candidata presidencial.

El presidente, sin embargo, no lo entiende. Para él, hacer política es hacerla como el cree y de la manera en la que le resulta más cómodo, con la denostación, la mentira y con la calumnia. Nada más que eso ya está prohibido hacia una mujer, en la ley y el árbitro habrá de señalárselo cada vez que suceda. Nada más, pero nada menos también.

Punto y aparte.

Xóchitl Gálvez, se quejó de que se le hacía raro que tres de los otros aspirantes a coordinar el movimiento de oposición hubieran obtenido sus 150 mil firmas. Qué mientras ella andaba de gira y haciendo labor de tierra ya obtuvo 400 mil firmas y los otros tres: Beatriz Paredes, Enrique la Madrid y Santiago Creel con la ayuda de sus partidos ya las hayan obtenido. Se equivoca la senadora si empieza a poner en duda el proceso de selección. Al final, si ella gana el proceso que aceptó con sus reglas y circunstancias, esos partidos y sus competidores serán de gran ayuda y construirán un dream team envidiable. De veras que cuando la perra es brava hasta a los de casa muerde.

Miguel González Compeán

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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