Durante el 2020, la economía estadounidense registró su peor año en décadas debido a las disrupciones provocadas por la llegada de la pandemia de Covid-19. El consenso de expectativas del mercado anticipa una contracción de 3.5% en el 2020, muy por debajo del pronóstico de principios de año de 2.1 por ciento.

La realidad es que, sin el choque externo de la pandemia, la economía estadounidense seguramente hubiera alcanzado o superado los pronósticos.

La contracción del 2020 es peor que la de la Gran Recesión del 2009 (-2.5%) y solamente superada por la de 1946 (-11.6%) y la de 1932 (-12.9 por ciento). Sin embargo, la recesión del 2020 pudo haber sido mucho peor de no ser por la vorágine de estímulos fiscales y monetarios implementados para amortiguar el súbito y prolongado cese de actividades ordenado para intentar contener la crisis sanitaria provocada por la pandemia.

Por el lado fiscal, los estímulos en el 2020 incluyeron un paquete de 2.6 billones de dólares (equivalente aproximadamente a 13% del PIB) implementado en tres fases, que incluyó pagos directos a personas físicas, programas de apoyo para pagar las nóminas y créditos blandos para las empresas.

Por el lado monetario, la Fed bajó las tasas a cero e indicó que mantendrán ese nivel hasta que la inflación supere consistentemente el objetivo de 2.0%, lo cual podría suceder hasta el 2023.

Asimismo, la Fed activó un nuevo programa de duración indefinida de inyecciones de liquidez a través del cual está inyectando aproximadamente 120,000 millones de dólares al mes a los mercados mediante la compra de bonos del Tesoro e hipotecarios.

Estas medidas de apoyo, aunadas a un nuevo paquete de estímulos fiscales de 0.9 billones de dólares aprobado recientemente y la esperanza de que gran parte de la población en Estados Unidos podría recibir la vacuna para el Covid-19, ha llevado a los especialistas a anticipar un fuerte repunte en la actividad económica para el 2021.

El consenso de expectativas espera que el PIB crezca 4.0% en el 2021, con lo cual el PIB recuperaría su nivel precovid hacia finales del año. Sin embargo, el triunfo del Partido Demócrata en las elecciones de la semana pasada en Georgia, que le dan el control del Senado al nuevo partido en el poder, ha abierto la puerta a un paquete adicional de estímulos fiscales que podría alcanzar un billón de dólares que incluiría distribuciones en efectivo y un programa de inversión en infraestructura.

De aprobarse este paquete, el crecimiento del PIB podría sorprender al alza y ubicarse por arriba de 5 por ciento. Estos escenarios son consistentes con una recuperación en forma de “V”. Dado que la economía estadounidense gozaba de buena salud antes de la llegada de la pandemia, la tesis central es que las medidas de estímulo han funcionado como puente para navegar la crisis y evitar secuelas permanentes en la economía, permitiendo una recuperación en la demanda agregada que se vio reprimida por la pandemia.

La amenaza principal a este escenario optimista es que persistan los rezagos en el programa de vacunación masiva y que las nuevas variantes del virus obliguen a la implementación de nuevas restricciones a la actividad económica.

joaquinld@eleconomista.com.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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