El punto a destacar es que a Ramírez de la O y a Herrera la desesperación por conseguir crecimiento económico los podría hacer caer en la tentación del expansionismo inflacionario...

Por fin logré una entrevista con David Ibarra Muñoz (DIM), secretario de Hacienda del presidente José López Portillo (JLP) de noviembre de 1977 a marzo de 1982. Me interesaba en específico su testimonio sobre los debates sobre política económica que se desataron en particular hacía finales de ese sexenio.

Evocando al periodo, DIM apunta que nadie era “contraccionista” en el Gabinete Económico de López Portillo. Lo que sucedía era que él, en su calidad de secretario de Hacienda, además de Gustavo Romero Kolbeck (GRK) en el Banco de México, se daban cuenta de los problemas y se atrevían a explicarlos. Mientras, otros integrantes de ese Gabinete callaban con disimulo. Esos problemas empezaban con un gran déficit en la cuanta corriente de la balanza de pagos que debía financiarse con un crédito externo cada vez más difícil de conseguir. En paralelo, el cuadro se completaba con la inflación que se intensificaba.

El maestro Ibarra recuerda que en muchas ocasiones le trataron de explicar al presidente López Portillo las implicaciones potenciales de seguir la política económica del gobierno por la senda del expansionismo inflacionario. El ya muy visible sobrecalentamiento que traía la economía y la sobrevaluación de la moneda nacional, estaban llamados a destapar una fuga masiva de capitales que inexorablemente terminaría en una macro devaluación imposible de contener mediante el crédito externo. El destino quiso que JLP prestara oídos sordos a esas exhortaciones de su secretario de Hacienda y de su banquero central. Desde el punto de vista intelectual, el cerebro de ese mandatario era poco proclive a la comprensión de los asuntos económicos y sus implicaciones potenciales.

Las reflexiones anteriores de tipo histórico pueden ser de utilidad para dos economistas inteligentes que están en vísperas de acceder a puestos de muy elevada responsabilidad. Me refiero en lo específico a Rogelio Ramírez de la O, anunciado para tomar el timón en la Secretaría de Hacienda, y Arturo Herrera, para encabezar al Banco de México.

No tengo duda alguna de la capacidad de ambos, pero el punto a destacar es que la desesperación por conseguir crecimiento económico los podría hacer caer en la tentación del expansionismo inflacionario. Como la manzana roja para Adán, el expansionismo inflacionario puede ser terriblemente tentador a manera de un engañoso espejismo en el desierto. La Historia es maestra de la vida, y ojalá que el ejemplo de DIM y de GRK les sirva de guía.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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