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¿Entonces Rimsa no defraudó a Teva?
La Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) reafirmó que no hay irregularidades en los medicamentos de Rimsa y con ello ratificó su respaldo a los empresarios exdueños de la empresa mexicana frente a su batalla legal con su compradora, la farmacéutica multinacional Teva de origen israelí.
Julio Sánchez y Tépoz, comisionado federal del regulador sanitario mexicano, informó el viernes pasado que no han encontrado ninguna irregularidad significativa en la auditoría que desde hace tres meses está haciendo la Comisión de Control Analítico y Ampliación de Cobertura (CCAYAC) sobre los productos de Rimsa.
Hasta la fecha, dijo, ya culminaron los análisis de seis medicamentos de Rimsa. De éstos, cinco pasaron las pruebas y salieron sin problema alguno. Se supone que cumplieron con rigor las pruebas obligadas de seguridad, calidad y eficacia conforme a los lineamientos marcados. Además, lo encontrado en los cinco fármacos, indica la Cofepris, sí corresponde con el registro sanitario respectivo emitido en años anteriores.
Sólo un medicamento de los seis salió con cierta diferencia en los resultados respecto de lo autorizado, pero para la Cofepris no implica irregularidad mayor, y sus inspectores ya trabajan con la empresa para ver cómo remediarlo, pero, conforme a las palabras de Sánchez y Tépoz, no implica gran problema.
Son apenas seis medicamentos analizados de un total de 140 que forman el portafolio Rimsa. Aún faltan 134 fármacos por terminar de examinar. Pero como ya tienen claro el protocolo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), Sánchez y Tépoz se muestra tranquilo y calcula que estarán terminando con todo el trabajo analítico en el primer bimestre del 2017. Eso implicaría, si todo sigue sin irregularidades, que en febrero la planta productiva de Rimsa en Zapopan, Jalisco, estaría recuperando la normalidad en sus operaciones.
Por lo pronto los primeros cinco medicamentos liberados de Rimsa volverán a producirse en breve, y se espera que puedan ser incluidos nuevamente en las recetas de los médicos.
Eso significa que los médicos y sus pacientes pueden volver a confiar en los medicamentos de Rimsa. Era muy importante aclararlo, porque si hubiera sido de otra manera, la incógnita se haría extensiva hacia todas las verificaciones y autorizaciones emitidas por la Cofepris, algo muy delicado para la salud de los mexicanos, pero, además, en momentos en que dicho organismo justamente ha elevado su prestigio y confiabilidad no sólo en México sino a nivel internacional.
El caso dio la vuelta
Con lo sucedido, las cosas en el caso Teva-Rimsa dan un giro por completo. Lo que en un inicio parecía como el pleito del año entre farmacéuticas, sobre todo por el monto de dinero implicado -los 2,300 millones de dólares pagados por la trasnacional Teva para quedarse con la mexicana Rimsa-, terminó haciéndose humo.
Falta ahora ver qué seguirá en los procesos judiciales en Nueva York, donde Teva acusó de engaño y fraude sistematizado a los hermanos Espinosa Abdalá como dueños de Rimsa, y éstos alegaron incumplimiento de contrato de parte de Teva.
Si la acusación de Teva no tuvo respaldo de la Cofepris, ¿debemos entender que entonces no hubo fraude? Suponemos que sería una buena noticia para los Espinosa Abdalá que entonces no tendrían por qué devolver ni 1 millón de los 2,300 que recibieron. Pero se entendería que también es buena noticia para Teva porque entonces la Cofepris les está confirmando que el terreno está listo para hacer el negocio que preveían cuando vieron el potencial de Rimsa en México y el resto de América Latina. Por ese negocio mexicano pagaron 23 veces EBITDA (23 veces las ganancias brutas antes de impuestos y gastos financieros) y conforme al escenario de la Cofepris, no pueden echarse para atrás.