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Opinión

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El valor del bagre y la tilapia

El desarrollo de la acuacultura en los últimos años ha tenido un impulso importante en el país, derivado de la baja en la captura de organismos silvestres, la búsqueda en la diversificación de los productores primarios, la preocupación de la gente por la salud en virtud de la contaminación química y biológica del entorno acuático. Además, en este proceso ha ayudado la búsqueda de alimentos más saludables y nutritivos, y la conciencia por la preservación de los organismos en su medio ambiente natural.

Existen algunas especies con potencial acuícola que bien pueden desarrollarse en el país. En particular, el bagre y la tilapia. El primero es originario del sur de Estados Unidos y noreste de México, el río Pánuco es el límite de su distribución biogeográfica hacia el sur.

Sin embargo, ha sido introducido en todo el país. La producción de esta especie es de 2,500 toneladas anuales, la cual se concentra en la zona noroeste del país. En dichas entidades, los sistemas de represas y canales para la distribución de agua constituyen el medio adecuado para su producción.

Por su parte, la tilapia es un pez de aguas cálidas que vive tanto en agua dulce como salada, e incluso puede acostumbrarse a aguas poco oxigenadas.

Es posible afirmar que es una especie exótica en nuestro país. Sus extraordinarias cualidades, como crecimiento acelerado, tolerancia a altas densidades poblacionales, adaptación al cautiverio y a una amplia gama de alimentos, resistencia a enfermedades, carne blanca de calidad y amplia aceptación, han despertado gran interés comercial en la acuicultura mundial. La producción de Tilapia es de 70,000 toneladas anuales y se cultiva en 31 estados de la República mexicana, lo que habla de su gran adaptabilidad, siendo óptimo su desarrollo en las zonas tropicales.

A pesar de lo anterior, en ambos casos se mencionan problemas de baja rentabilidad a nivel del productor primario. El bagre se comercializa principalmente como organismo vivo y, en mucha menor proporción, como filete.

La tilapia, por su parte, después de la pesca es comercializada sin proceso alguno. En el sistema de valor existe la figura del procesador que se encarga del eviscerado y fileteado, y es ahí donde se tiene evidencia de la concentración del valor. Así, la estrategia para mejorar el ingreso del productor debería concentrarse en apropiarse del valor mediante el procesamiento del producto. Es un buen negocio, si los productores se apropian de una mayor proporción del valor.

*Luis Ángel López Ibarra es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

lalopez@fira.gob.mx

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