Hoy en muchos países del mundo, particularmente en aquellos en los que se tienen gobiernos o movimientos de corte populista (de cualquiera de los extremos ideológicos), existe una permanente discusión respecto de cuál debe ser el papel y las reglas del juego asociadas a la intervención del gobierno en los asuntos económicos; así como respecto de cuáles deben ser las guías fundamentales de las políticas públicas orientadas a promover el crecimiento económico y atender la desigualdad.

En los extremos, se encuentran compartiendo el simplismo y el reduccionismo, desde la pretendida izquierda (que abreva en las visiones más arcaicas y anquilosadas de la visión económica de los 70) y, hasta una visión económicamente autodenominada “libertaria”, que además de simplista, muestra un profundo desconocimiento de la evolución, historia y fallas estructurales de la economía nacional y mundial, cuyos desequilibrios no atendidos explican precisamente el surgimiento de visiones contrarias a la economía de libre mercado y al mal llamado “neoliberalismo”.

El problema de la sobre simplificación y de este antagonismo de argumentos, es que impide identificar diagnósticos integrales, limita la capacidad de comprensión del alcance real de las políticas públicas, desconocen los verdaderos motores históricos de la evolución de la economía a nivel mundial,  elimina cualquier juicio crítico sobre experiencias pasadas negativas y, en los hechos, provoca un estancamiento de la discusión de soluciones con posibilidad genuina de favorecer tanto un crecimiento económico sustentable, como de eliminan los desequilibrios fundamentales, que no sólo son injustos, sino económicamente inviables.

En su libro, “Discutiendo con zombies”, Paul Krugman plantea que existen “ideas zombies”; conceptos repetidos frecuentemente que persisten y periódicamente son enarbolados como verdades, pese a existir cúmulo de datos y evidencia que muestran lo incorrecto de sus supuestos.

Si bien la mayor parte de estas ideas zombies que Krugman refuta en su libro se refieren a visiones arcaicas respecto del papel de la intervención gubernamental, este razonamiento también es aplicable para las visiones extremas qué, desde el otro espectro político, pretenden desconocer el cúmulo de evidencia que muestra que históricamente, tanto a nivel mundial como en México, las visiones que dieron al gobierno el papel de agente fundamental en la economía en detrimento del sector privado, invariablemente culminaron en episodios destructivos para la economía, la sociedad y particularmente, para los sectores más desfavorecidos en la distribución de ingresos.

Uno de los temas que resulta particularmente importante dimensionar adecuadamente, se refiere al régimen del Estado de derecho.

Evidentemente, un cambio de gobierno está aparejado frecuentemente a la búsqueda de cambios a nivel legal que permitan reestructurar la nueva visión política o económica del gobierno en turno. Sin embargo, ello implica necesariamente el reconocimiento de las reglas legales asociadas a los cambios normativos.

Lo anterior no implica dejar de reconocer que evidentemente, en un modelo económico como el mexicano, que ha estado y está cargado de prácticas irregulares, muchos de los procesos legales que dieron forma a la estructura y funcionamiento en sectores relevantes (como en energía y telecomunicaciones), propiciaron el trato favorable hacia algunos.

Pero cuando tienes un bosque con plaga en muchos árboles, se extirpan los árboles afectados y creas condiciones para evitar una nueva plaga; no quemas el bosque.

De no resolver esta discusión de fondo, sin simplismos, estaremos propiciando un retroceso en el país que por lo menos arrastraremos los siguientes 20 años.

raul@martinezsolares.com.mx

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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