El miércoles 6 de enero, el mundo enteró atestiguó un estallido que se produjo en el corazón del sistema democrático.

Podríamos incluso estar hablando del segundo atentado que se produce en el suelo de ese país. No obstante, a diferencia del que se llevó a cabo en aquel martes 11 de septiembre de 2001, este fue llevado a cabo de manera interna y las víctimas no serán difíciles contabilizar. 

Hasta el momento, además de los cinco fallecidos, los primeros reportes indican que el concepto de bien común ha sido dañado, que el Partido Republicano está herido, y que la ley y el orden se tambalean. 

Porque tristemente, lo que ha quedado expuesto en el atentado del miércoles, es que el bien común hoy tiene dos caras. De la misma manera que las desigualdades expuestas por la pandemia, han revelado que la vivencia del sueño americano ha sido sólo para algunos.

Por lo que más allá de creer que al haber acabado con Trump, se ha acabado con la enfermedad, se deberá de tener presente que lo que se atendió fue tan sólo un síntoma.

Algo así como lo que ocurre con las migrañas y el ketorolaco. 

Se quita el dolor, pero hace falta una revisión médica exhaustiva para detectar que lo detona y poder atenderlo.

En cuanto a la herida del Partido Republicano, creo que es evidente que la insistencia de Trump en el fraude electoral, los ha dividido internamente, y más aún después de la toma del Capitolio. 

Incluso hay algunos legisladores que han comenzado a dar su apoyo abiertamente a los demócratas, a sabiendas de que serán ahora una minoría en ambas cámaras, y que hay otros que no han roto su lealtad al presidente.

En este sentido me parece, que la emergencia de un éxodo Trumpista no parece ya tan descabellado, y que también figuras sensatas como las de Mike Pence, ganen cada vez más relevancia. 

Finalmente, no hay que olvidar que las imágenes de los que pudieran asemejarse a los familiares incómodos que se emborrachan en las fiestas de navidad, han dejado a la ley y el orden tambaleantes.

Porque más allá de que se deba llevar a cabo un castigo ejemplar contra los protagonistas, como símbolo de restauración del orden, la gran incógnita que permanecerá por mucho tiempo, será si las autoridades siguen siendo capaces de ser garante de este último.

Esperemos que la unión que ha iniciado en el Congreso, pueda reflejarse en la ciudadanía, porque será el pre requisito necesario para la reconstrucción. 

El recuento de los daños indica que necesitarán diseñar un Plan Marshall, para ellos mismos, después del atentado que los ha agarrado por sorpresa, como en aquel martes.

Sin embargo, esta vez fue miércoles y una parte del mundo se encontraba esperando la llegada de los Reyes Magos, que fue superada por la llegada del golpe al corazón del sistema democrático, de la nación más poderosa del mundo. 

Escenas que anteriormente, solamente estaban reservadas a las “Repúblicas Bananeras”, tal y como lo describe el expresidente George W. Bush en su carta. 

¿Cuál será el saldo final de este segundo atentado?

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie 

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Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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