Es realmente necesaria la redefinición de las prioridades de la política energética en los próximos años, ya que la inversión en el uso eficiente y el mejor aprovechamiento de las fuentes renovables son cruciales para poder afrontar la crisis ambiental derivada del cambio climático que vivimos en todo el planeta y poder garantizar la soberanía energética.

Alrededor de 68% de las emisiones globales es generado sólo por 10 países, entre ellos México, el cual contribuye con 1.68% del total. Las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero en México son las actividades de producción y transmisión de energía eléctrica, los automóviles y transporte público y la ganadería, siendo más de 60% del total de emisiones por el uso de combustibles fósiles.

De ahí que el sector energético sea uno de los mayores contribuyentes al cambio climático, enfrentándose a un gran desafío para asegurar no sólo el acceso universal a energía de una forma asequible y fiable, sino también sostenible, con el menor impacto para el medio ambiente.

Ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil están exigiendo a los gobiernos con mayor insistencia, como ha quedado patente recientemente en los foros de Davos y COP25, una transición más acelerada de la economía a sistemas productivos con una intensidad más baja en emisiones de carbono. A su vez, algunas de las grandes empresas energéticas ya están dando pasos muy firmes para conseguir este objetivo, invirtiendo en energías limpias y promoviendo tecnologías para la mayor integración de energías renovables para mitigar los efectos del cambio climático.

Es un hecho que nuestro consumo de energía y nuestra dependencia de las energías fósiles necesitan disminuir considerablemente para tener éxito en limitar el calentamiento global, por lo que es urgente que tanto las empresas, en particular los generadores de energía y los grandes consumidores, como los gobiernos hagan un consumo más responsable y eficiente y promuevan más las energías limpias y su integración a través de políticas energéticas.

Por ello, en México es indispensable que los gobernantes, el sector privado, la academia y la sociedad civil lleven a cabo una seria y profunda transición energética orientada a la eficiencia y el mejor aprovechamiento de recursos renovables, promoviendo tecnologías como el almacenamiento de energía a través de baterías que tan buenos resultados están generando en los sistemas eléctricos de otros países.

Tenemos que desarrollar esfuerzos inmediatos para hacer frente a este problema global que, de no atenderse, implicará severos costos ambientales, sociales y económicos para el país, además de un impacto negativo para nuestras generaciones futuras.

*Presidente y CEO de AES México.